Relato 1

¿Y qué pasaría si se lo dijera? ¿Qué pasaría? -Ella no dejaba de pensar en eso, pero no se armaría de valor hasta parecer una persona digna de su gran amor. Tenía que cambiar, hacer un gran trabajo con su forma física y mental, arreglarse y entonces estaría preparada para decirselo.

Esa chica era feliz hasta el momento que se enteró de la peor noticia que le podían haber dado. Él, el hombre de su vida, su gran amor, el chico del que estaba enamorada se iba a casar. En ese momento sintió una puñalada en el corazón, notaba como le dolía. Era como si le apretaran fuertemente el corazón. No podía respirar. Notaba una angustia interior que no podía remediar. Toda su vida no tenía sentido ya. Se pasó el viernes llorando, el sábado, el domingo…Toda esa semana sintió con si le hubieran arrancado el corazón. Nada valía la pena ya. Todos los esfuerzos que había hecho habían sido en vano. Esos momentos que había pasado con él quedarían grabados en su mente para siempre, los recordaría y sería feliz. Al fin y al cabo era lo único que le quedaba. Nunca más volvería a ser igual. Lo único por lo que vivía, lo que daba sentido a su vida y le ayudaba a seguir adelante se había desvanecido como se desvanece un nombre escrito en la orilla del mar arrastrado por una ola. Y lo peor de todo es que nunca había tenido oportunidad de decirle lo que sentía por él, de demostrarle cuanto le amaba.

La Nave del Misterio 4

Últimamente la cosa va de parecidos razonables. El otro día veíamos a la hermana gemela de Silvia Abril, hoy tenemos otro clon en el equipo de Buenafuente.

El otro día en un karaoke salió una canción de ABBA. El guitarrista del grupo me recordó a…

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…Oli, el regidor de Buenafuente.

Amigos, compañeros…Carmen. ¿¿¿Cómo es posible que el guitarrista de ABBA, haya rejuvenecido, se haya teñido y ahora esté trabajando en Buenafuente??? ¿Alguna señal divina, algún mensaje relacionado con la música que nos viene de aquellos años magníficos en los que cantábamos y bailábamos al ritmo de “Dancing Queen”? Mamma mía! Hasta donde vamos a llegar…

¡Yanivisióóóón! (2ª Parte)

Cómo jode que te dejen en vilo, ¿eh? A mí cuando pasa eso con las series me pone de una mala follá…

Bueno, ayer comentaba que había conseguido un muñeco de vaquero que puede ocasionar otro trauma infantil y aquí está la resolución del caso. El muñeco no ha sido alterado de ninguna forma, simplemente sacado de su envoltorio.

Estuve observando el caballo y en uno de sus múltiples saltos pude ver que por dentro el caballo estaba vacío.

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Los diseñadores de juguetes de vaqueros debieron pensar: “este caballo es demasiado pesado para un niño de 3 años pero si lo vaciamos por dentro, le arrancamos las tripas, los órganos y las vísceras y le dejamos sólo con lo que sería la fachada el niño disfrutará el doble”

Bueno, no me voy a enfadar porque vendáis a un niños un caballo que ha sido asesinado, arrancado los órganos y disecado. No pasa nada. Seguimos.

Vamos a dejar a un lado el caballo, porque si este daba miedo el vaquero lo hace aún más. Me voy a centrar en tres partes concretas del vaquero: su cara, sus ojos y sus manos. Empezando por los ojos creo que la foto lo dice todo.

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No sólo tiene la mirada de los personajes de “Los Mundos de Coraline” sino que tiene uno más grande que el otro. Lo que me hace pensar que el grande lo es porque han introducido una microcámara de vídeo para observar a los niños pequeños y absorberles el cerebro. Pero no pasa nada, lo puedo admitir. Últimamente los niños salen cada vez más listos y eso hay que estudiarlo. Vale, aceptamos barco como animal de compañía, no pasa nada. Vamos a continuar. Fijaos en la cara del muñeco.

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No sólo la tiene deformada sino que también se le ha derretido y se le ha juntado con el cerebro y el pelo. La piel ha sufrido una mutación provocada por el exceso de calor de estos días y se ha unido a su vello facial (el pelo vamos) y su sombrero convirtiéndose así en el primer ser humano con sombrero incorporado de serie. Porque Rockefeller no cuenta porque era un pájaro y el hombrecillo del monopoly se lo podía quitar aunque siempre lo llevara puesto.

Y llegado a este punto me diréis, “bueno Yani eso no tiene porque ser así, simplemente es que lo han pintado mal. Tendrían prisa ese día en la fábrica y os operarios estarían deseosos de llegar a casa y ponerse a jugar con sus hijos y ver a sus mujeres”. Vale, no hay problema, también os compro esa idea. Pero llegados a este punto vamos a pasar de las evidencias y catapultémonos al mundo de la insinuación. Recordáis la foto anterior, ¿verdad? Aparentemente un muñeco normal y corriente, ¿no? ¡Pues no! Mirar la postura del muñeco, como incitando, como queriendo decir “yo soy un muñeco y esto no es sólo una postura para montar a caballo muñeca”. Pero no contentos con insinuar a los niños una postura sexual le hacen unas manos con forma de clic de playmóbil y si nos fijamos en la mano podemos ver una serie de restos que… en fin, no hace falta que diga nada más, ¿no?

Hasta aquí la Yanivisión de hoy.

¡Yanivisióóóón! (1ª Parte)

Hace unos días hablaba de la importante labor de los fabricantes de productos; en sus manos está el que un niño pueda tener un futuro trauma o no. Ese día fueron unos kleenex. Hoy han vuelto a hacerlo con un muñeco de vaquero. Estoy empezando a pensar que quieren provocar una pandemia traumática en el sector infantil de la población. Os haré brevemente un prólogo para que entendáis por qué vino a parar a mis manos ese juguete:

Ayer quedé con un amigo para ir al cine a ver “La última casa a la izquierda”, una película que yo no vería durante una comida, dejémoslo ahí. Una vez en la sala vi a una familia entrar, cosa que me extrañó porque la película…hombre miedo, lo que es miedo, no da, pero tampoco es agradable para unos niños que no tendrían ni 9 años. Primer trauma. Pero antes de entrar a la película hicimos tiempo en una sala de recreativos. Ganamos tantos tickets que no sabíamos qué hacer con ellos y los canjeamos por chorradas. Una de ellas fue este muñeco de vaquero:

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Hasta aquí el prólogo.

Entonces en un falta de la hormona de la felicidad sumado a un conjunto de sucesos tales como sueño, vaguería…como me aburría (quedará más claro), quité el plástico que envolvía al muñeco y llevada por el niño interior me puse a jugar con él. Observándolo, vi un hecho asombroso, terrorífico, lo que en una película sería clasificado como “+18”. Pero, se nos ha acabado el tiempo de la sección y yo me tengo que ir a hacer Pilates (que no es la prática de fabricación de filósofos griegos si no un método de entrenamiento físico y mental que se basa en la respiración y en la relajación), así que la resolución mañana, aquí, en este blog, a la misma hora.

Un día absurdo

Cuando una amigo te llama preguntándote si estás aburrida es que él o ella está aburrida y le apetece quedar. Eso en primer lugar. Y en segundo lugar sabes que esa tarde, en la que no tenías nada planeado, va a pasar algo absurdo.

Así fue el día de ayer: absurdo. Estaba en mi casa jugando con la play sin hacer nada a nadie y recibo una llamada preguntándome si estaba aburrida. Una hora después estaba recogiendo a una amiga para ir a un centro comercial a tomar un café. Allí aprovechamos para ver otras tiendas de informática, libros, muñecos de películas…y volvimos a casa. Al menos eso creíamos. De vuelta vi el cartel de Antena 3. “¿Por qué no vamos a ver los estudios?” Allí que nos fuimos. Total, estaba al lado. Pero después de ver Antena 3 necesitaba limpiarme la vista. “¿Por qué no vamos a La Sexta?”  Cómo se te puede torcer una tarde para que acabes a 50 ó 60 km de tu casa para ver el edificio de la Sexta. Es decir coges el coche para tomarte un café y acabas en el quinto culo de Madrid para ver el edificio de La Sexta por fuera, porque tampoco se podía pasar, lógicamente. Resumiendo: 

Nesecito Bacaciones Hurjentes!!!

Fotos recurrentes

Cuando me da por una cosa…no puedo parar. Últimamente me ha dado por hacerme fotos con la gente en los espejos. Quedan curiosas y ya se ha convertido en un vicio, en un ritual. Es como ir a Barcelona  y volverme sin una foto de Berto…pues falta algo. No es por la foto, es por el recuerdo del momento. Lo mismo pasa con mis amigos. Les tengo fritos. Todo el día cámara en mano, porque nunca se sabe cuando la vas a tener que usar. Digamos que es un objeto imprescindible en mi bolso. Ya que los ojos no graban (de momento), pues qué mejor que tener un diario fotográfico.

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¿Quedan bien eh?