¡Yanivisióóóón! (2ª Parte)

Cómo jode que te dejen en vilo, ¿eh? A mí cuando pasa eso con las series me pone de una mala follá…

Bueno, ayer comentaba que había conseguido un muñeco de vaquero que puede ocasionar otro trauma infantil y aquí está la resolución del caso. El muñeco no ha sido alterado de ninguna forma, simplemente sacado de su envoltorio.

Estuve observando el caballo y en uno de sus múltiples saltos pude ver que por dentro el caballo estaba vacío.

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Los diseñadores de juguetes de vaqueros debieron pensar: “este caballo es demasiado pesado para un niño de 3 años pero si lo vaciamos por dentro, le arrancamos las tripas, los órganos y las vísceras y le dejamos sólo con lo que sería la fachada el niño disfrutará el doble”

Bueno, no me voy a enfadar porque vendáis a un niños un caballo que ha sido asesinado, arrancado los órganos y disecado. No pasa nada. Seguimos.

Vamos a dejar a un lado el caballo, porque si este daba miedo el vaquero lo hace aún más. Me voy a centrar en tres partes concretas del vaquero: su cara, sus ojos y sus manos. Empezando por los ojos creo que la foto lo dice todo.

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No sólo tiene la mirada de los personajes de “Los Mundos de Coraline” sino que tiene uno más grande que el otro. Lo que me hace pensar que el grande lo es porque han introducido una microcámara de vídeo para observar a los niños pequeños y absorberles el cerebro. Pero no pasa nada, lo puedo admitir. Últimamente los niños salen cada vez más listos y eso hay que estudiarlo. Vale, aceptamos barco como animal de compañía, no pasa nada. Vamos a continuar. Fijaos en la cara del muñeco.

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No sólo la tiene deformada sino que también se le ha derretido y se le ha juntado con el cerebro y el pelo. La piel ha sufrido una mutación provocada por el exceso de calor de estos días y se ha unido a su vello facial (el pelo vamos) y su sombrero convirtiéndose así en el primer ser humano con sombrero incorporado de serie. Porque Rockefeller no cuenta porque era un pájaro y el hombrecillo del monopoly se lo podía quitar aunque siempre lo llevara puesto.

Y llegado a este punto me diréis, “bueno Yani eso no tiene porque ser así, simplemente es que lo han pintado mal. Tendrían prisa ese día en la fábrica y os operarios estarían deseosos de llegar a casa y ponerse a jugar con sus hijos y ver a sus mujeres”. Vale, no hay problema, también os compro esa idea. Pero llegados a este punto vamos a pasar de las evidencias y catapultémonos al mundo de la insinuación. Recordáis la foto anterior, ¿verdad? Aparentemente un muñeco normal y corriente, ¿no? ¡Pues no! Mirar la postura del muñeco, como incitando, como queriendo decir “yo soy un muñeco y esto no es sólo una postura para montar a caballo muñeca”. Pero no contentos con insinuar a los niños una postura sexual le hacen unas manos con forma de clic de playmóbil y si nos fijamos en la mano podemos ver una serie de restos que… en fin, no hace falta que diga nada más, ¿no?

Hasta aquí la Yanivisión de hoy.

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