La mujer es el único animal que tropieza mil veces con la misma piedra

Qué complicado es todo últimamente. Noto como si la cabeza me fuera a estallar. A veces me dan ganas de coger unos rayos X y mirarme la mente. No debe haber un rincón libre en ella entre tanto examen, precoupaciones, trabajos, amores, amigos…y mil cosas más que no me dejan dormir tranquila últimamente.

Y en esto momentos es cuando más necesitas a tus amigos, a las personas que más aprecias. Pero te das cuenta de que esos problemas, sin quererlo, los traspasas a esa gente que tanto aprecias.  Te vuelves demasiado cariñosa. Y repito…demasiado. Y no eres consciente de que estás siendo hasta empalagosa. Incluso puedes llegar a agobiar. Pero no te das ni cuenta. Lo haces sin pensar.

Eso me pasó hace poco. Me apoyé en aquella persona que más aprecio y la cagué.  No te das cuenta de que esa persona también tiene sus problemas, sus cosas y que encima que está por ti tu quieres más. No entiendo porque a veces el ser humano (y sobre todo nosotras, chicas) se vuelve tremendamente egoísta. Te ciega el egoísmo de tal manera que no eres ni consciente de tus propios actos. Una persona que siempre está por ti, que se procupa y tiene miles de detalles y vas tu y la cagas.

De verdad que hay veces que no me entiendo ni yo. Pero bueno, para eso están también los amigos, para lo bueno y para lo malo. Hay veces que tienes un día malo y eso no se puede remediar. La próxima vez se intentará hacer mejor. Es lo único que se puede hacer.

No, mentira. También se puede pedir perdón e intentar arreglar lo que has hecho mal. Siempre has estado ahí cuando lo he necesitado. Siempre has sido esa luz que iluminaba mi camino. Siempre has sido la fuerza que me ha ayudado a seguir hacia adelante y la sonrisa en los momentos de dolor. Nunca me has fallado. Y yo…en fin. Nunca mais. No te volveré a fallar así.

Reconozco que soy una persona que coge mucha confianza, y muy rápido, con la gente. Y, como dice el refrán, “la confianza da asco”. Pero a veces nos excedemos en la confianza con la excusa de este refrán. Se que a veces mi cariño se puede convertir en algo muy pesado. Pero soy así, no puedo cambiarlo. Puedo intentarlo, pero si tengo cariño a alguien se lo tendo que demostrar. Qué gracia tendría si intentara cambiar como soy. Las personas caemos bien o mal por lo que somos. Es nuestra esencia.

Un día una amiga me preguntaba que porque tenía como a alguien tan especial a esa persona. Mi respuesta fue la siguiente: “Porque es él. Con lo bueno y lo malo que tenga, con sus virtudes y sus defectos (que todavía no he visto). Pero es él”.

En fin…perdonad esta trascendental entrada pero necesitaba desahogarme. No me gusta que la gente me falle y por eso, aunque haya sido una cosa nimia me ha afectado tanto. Para mi es como haber cometido un gran fallo. He fallado a la persona que más aprecio y no sé cómo lo voy a arreglar. Sin embargo espero que el tiempo y nuestra amistad hagan su trabajo.

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