¿Venden pastillas para no soñar?

Porque últimamente la realidad supera incluso a los sueños. Saber que un gran amigo va a estar este año en Madrid es ya un sueño hecho realidad. Pero si encima está sobre las tablas de la Gran Vía dando el espectáculo que sólo él sabe dar…pues ya es un milagro. Así que creo que voy a aceptar esas pastillas para no soñar de las que habla Sabina, al menos durante esta temporada.

El pasado día 4 de Octubre pude asistir a una previa de “Más de 100 Mentiras”, el musical de Sabina que os recomiendo encarecidamente, y fue ESPECTACULAR.

Antes que nada aclarar, para aquellos que se lo pregunten, que no es un musical sobre la vida de Sabina, para nada. Es una historia gamberra con prostitutas, alcohol y drama con un toque de comedia, que nunca puede faltar en un musical. La base de la obra son las canciones del cantautor de Úbeda, eso sí. Pero no la vida de Sabina. Y hablando de las canciones…¡Me encantaron! Los arreglos que han hecho para adaptarlas al musical me gustan incluso más que las originales. Pero claro, esto lo digo yo que no soy fan de Sabina, aunque me guste alguna canción que otra. Pero creo que los Sabineros también quedarán muy satisfechos con las canciones.

Por otro lado me sigue fascinando la escenografia. Si yo estuviera actuando en ese musical estoy segura que me lo pasaría bomba con tanta puerta, tanta salida…Es genial ver el cambio de escenas y cómo van cambiando los ambientes, la iluminación…me encanta cómo juegan en este musical con la escenografía y a su vez el juego que da la misma.

Los actores…pues qué decir de ellos: Alex Barahona me impresiono. Ya le conocía como actor por las series que ha hecho de televisión y sabía que ahí no iba a defraudar, pero la voz era una gran duda, al menos por mi parte, y he de decir que me sorprendió y mucho. Un gran Tuli, Barahona. ¡Enhorabuena! Guadalupe Lancho también interpretó a una tremenda Magdalena que me emocionó, me tuvo con el corazón en un puño y me hizo reir. Me encanta sobre todo su número de “yo quiero ser una chica Almodóvar”. Marta Capel, por su parte, nos ofreció una GRAN Rossana, un personaje que desde mi punto de vista puede tener un cierto punto de complicación porque es muy fácil caer el el tópico y pasarse, es decir, exagerar el personaje para llegar más. Pero Marta lo supo defender a la perfección y su voz resonó en el Rialto con una gran potencia. Juan Carlos Martín y su Ocaña también me consiguieron emocionar. Este hombre se marcó un sólo de calqué impresionante. Felipe García Vélez me acojonó, hablando mal y pronto, con su Villegas. Desde luego da miedo. Pero eso lo convierte en uno de los destacado de esa noche. Consiguió que odiara al persona y que me quedara pegada a la silla de la tensión. Fue impresionante verle hablar en una de las escenas finales en la que mantiene una conversación con su sobrino Juan. Me quedé con un nudo en la garganta.

Y evidentemente no podía dejar de destacar a Toni Viñals. Esa noche le tocó hacer de Samuel y creo que todavía siguen recogiendo mi baba por el Rialto. De verdad que este hombre no deja de sorprenderme. Le vi en un registro totalmente distinto al acostumbrado y por mucho que le conozca y sepa lo bueno que es no dejó de sorprenderme en toda la noche.El personaje de Samuel es un personaje gamberro, con mucha energía y la verdad es que Toni lo clavó. Al empezar la obra y alzarse el telón empezaba a sonar su voz reviviendo uno de los sonetos de Sabina y yo ya estaba con los pelos de punta. Su dicción, su forma de transmitir, su forma de contar las cosas, su presencia escénica, su voz y su gran control corporal me tuvieron con los ojos pegados en él toda la obra. Tenía ya unas ganas locas de volver a verle cantar y encima una canción tan cañera como “Conductores suicidas”. Verle bailar también fue otra alegría de la noche, no sólo porque me encanta, si no porque, además, se le veía disfrutar y cuando disfruta se nota y hace crecer todavía más a su personaje. Pero no me puedo olvidar del “momento barra”. Momentazo nada más empezar. Después del gran monólogo que se marcó con el soneto de Sabina empieza a cantar “Pastillas para no soñar” y en medio de la canción se queda colgado bocabajo de una barra americana  suspendido con la fuerza de sus brazos y sigue cantando tan pancho sin que se le vaya la voz ni nada. No se le notó en la voz ni el esfuerzo de subir. Toni…¡lo has vuelto a hacer, ARTISTA!

Creo que Samuel va a ser el personaje de Toni que vea hasta la saciedad. Pero no voy a adelantar acontecimientos que todavía no he visto ni su Ocaña, ni su Manitas. Así que habrá que volver prontito para verle otra vez.

Y por mi parte nada más. Recomendaros la obra porque vais a disfrutar seguro. Si sólo era una previa y ya están así no me imagino el bombazo que puede ser esto cuando esté minimamente rodado.

Ya sabéis, no os perdáis “más de 100 mentiras” en el teatro Rialto de Madrid

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