Que no daría…

El ser humano es una simple marioneta del destino. Muchas veces pienso si realmente somos dueños de nuestras propias vidas. Al fin y al cabo nuestra misión en este mundo se basa en un ciclo natural muy concreto: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Para qué nacer si vamos a acabar extinguiéndonos… Siempre que me llegan noticias de muertes, ya sean propias o ajenas, no puedo evitar sentirme mal, por mí o por la persona afectada. Cuando me pasa a mí me sobrepasa ese momento de shock en el que no sé si llorar, gritar de rabia…muchas veces me quedo mirando al vació sin poder reaccionar. Y cuando es una muerte ajena, de amigos y compañeros, me afecta casi el doble. Me siento mal por ellos y me siento mal yo misma porque pienso que si el destino me arrebatara a la persona que más quiero no sé si podría seguir viviendo. Dicen que todo se supera, pero cuando te arrebatan aquello que te hace seguir adelante, lo que tira de ti cada día, en definitiva, lo que hace que tu vida tenga sentido…es muy, muy duro.

Desde aquí quiero enviar mi mayor pésame y mis mejores deseos de ánimos y fuerza a una amiga y compañera en estos momentos tan duros que estará pasando, ella y su familia. Ya lo dije en su día, el ciclo de la vida es una mierda.

Casualmente (aunque cada vez creo menos en las casualidades) anoche grabé este tema de Malú. Así que va por todas esas personas sin las que no podríamos vivir. ¡Gracias por formar parte de nuestras vidas y hacer que éstas tengan sentido!

Caso “casos”

politico1Últimamente las noticias siempre se centran en la política. Y si no de alguna manera derivan hacia ella. La política marca el centro de nuestras vidas…o no. En mi caso no, desde luego. Yo tengo la impresión de que la política es como una serie muy longeva de la que me he perdido muchos capítulos. Una especie de “Cuéntame”, pero sin Carlitos, es decir, sin la parte entrañable. No es una de mis pasiones, definitivamente. Me aburre y me cansa mucho estar escuchando mentiras todo el día.

Yo pillé la serie ya empezada, cuando el “prota” era Felipe González, aunque al ser tan pequeña no me acuerdo de mucho. Cuando Aznar llegó al poder ya podía ser un poco más consciente y me podía enterar de algo. Para bien o para mal ambos políticos con sus respectivos partidos no cansaban mi inocente mente. Pero ahora te das cuenta que todo es un círculo vicioso. Votamos a unos, llegan al poder, manipulan, roban, mienten, NOS mienten, trincan lo que pueden y a otra cosa mariposa. Votamos a otros que parecen ser nuestros salvadores y hala, otra vez lo mismo. Definitivamente queda claro que el ser humano es el único que tropieza siempre con la misma piedra.

¿Para qué votamos? ¿Para qué vivimos en un estado de democracia? ¡Democracia, señores! A mi me enseñaron esa palabra en 1º E.S.O (posiblemente antes, pero que yo recuerde fue la primera vez que estudiamos ese concepto a fondo) y si no recuerdo mal democracia atribuía el poder al pueblo, eso de lo que ustedes, unos y otros,  se han olvidado. Claro que lo mismo con la subida del IVA cultural ya no se puede estudiar ni eso porque las familias no pueden permitirse el lujo de comprar a sus hijos un libro de texto donde aprender. Y si lo compran aparecen cosas como estas: El estilo gótico se caracteriza por tener unas construcciones muy alargadas con grandes vidrieras. Aaahhh… un buen resumen… cuando lleguen a la parte en la que explican el sistema de gobierno pueden decir perfectamente que la democracia actual equivale a la antigua dictadura y que los políticos son representantes sí, pero de una gran mentira. Cada vez somos, o mejor dicho, nos hacen más ignorantes.

Lo malo de todo esto es que va a explotar, por un lado u otro pero esto estallará tarde o temprano. La gente cada vez está más crispada, los precios suben, la desesperación también y cada vez es más difícil ser feliz…muy triste.

Yo me he hecho la firme propuesta de no volver a votar más…¿para qué? Si van a terminar haciendo lo que les da la gana. Pues yo también. Nunca me ha interesado la política, pero ahora menos.Seré una ignorante, sí, pero yo, por lo menos, sí que voy a seguir siendo fiel a mis principios, sea o no del gusto de todos.

¡Más cultura y menos política!