Nervios, tensión, emoción, ganas, ilusión (3)

Y por fin llegaba el gran final: Hairspray. Este tema necesitaba una entrada aparte. No os podéis imaginar el caos que fue montar este número por la cantidad de gente que participaba en él. Pero cada ensayo nos llenaba de energía e ilusión. Cómo no iba a hacerlo con ese ritmo años 60 y esa letra (que maaadre mía hasta que nos aprendimos el trabalenguas ese).

Ahora me entendéis cuando os decía que era un caos. Siempre lo diré: montar este numero no era nada fácil y mucho menos para una persona. Así que siempre estaremos agradecidos a Alberto (nuestro profe de jazz) por todo el trabajo que hizo con el final de curso. Pero, como llevo diciendo en estas entradas, el trabajo se nota. Fue otro de los números que no olvidaremos.

Y si queréis aprendéroslo, no es tan difícil. Con Naira y Alberto de profesores os lo aprenderéis en dos segundos. Simplemente quedaron con estos conceptos: el leñador, bailo el twist, sunshine, confeti, que bonito el caballito, rugby,  paso chungo y good morning baltimore. Con estos pasos tenéis un gran porcentaje de la coreo aprendida.

Y hasta aquí el recordatorio de nuestro fin de curso, sin olvidarnos de los que salieron antes que nosotros: los compis de “La pequeña tienda de los horrores”. Pero de eso no tengo vídeo. Así que sólo me queda decir que fue otra gran experiencia encima del escenario y que enhorabuena a todos mis profes por hacer posible este fin de curso y a mis compis Miguel, Xabi, Gabri, Laura, Hellen, Eli, Isa, Isius, Delmis, Fanny, Alba, Somaya, Naira, Ángela… por el trabajo y a seguir currando! Que aún nos queda muuucho por aprender!

Nervios, tensión, emoción, ganas, ilusión (2)

Después venía el tema claqué. En esto sí que hubo tensión. ¿Cómo no va haberla? A falta de unas tres semanas aun no habíamos construido las dichosas bicicletas. Menos mal que nuestra compañera, amiga y madre Naira estaba allí para solucionarnos la papeleta y comprarnos los materiales que si no…aún a día de hoy estarían sin hacer. Luego los ensayos…ese tema habría que darle de comer a parte. ¿Os imagináis a los tres cursos de módulo metidos en una sala en la que básicamente se da canto, o ballet a los peques? Así nos fue cuando logramos ensayar por fin en el escenario. Que ni posiciones ni distancias, ni na…Pero al final, con mucho trabajo y esfuerzo se consiguió un resultado…no sé si el que queríamos pero al menos el mejor que pudimos.

A que estamos monísimos con las bicis?

Funky fue otro rollo. Un rollo con más flow. Si me llegan a decir a principio de curso que íbamos a bailar así me hubiera ahorrado muchos agobios. Pero claro, amigos…es que el trabajo tiene su recompensa.  Hubo fallos, está claro, pero cuando vi el otro día por primera vez el vídeo de la coreo de funky sólo pude aplaudirlo. Ahí mucho trabajo se lo debemos a Joana (nuestra profesora de funky), porque si no hubiera estado limpiando hasta con abrillantador la coreo no habría sido el mismo resultado. Y también a nosotros porque a escondidas y en nuestras casas nos hemos pasado horas ensayando los beats, golpes del bajo y demás cosas que no se escuchan a simple…oído, ¿a que sí, Alba?.

Nervios, tensión, emoción, ganas, ilusión (1)

Todo es puede definir un final de curso en Scaena. En cuanto pasa la semana santa comienzan los ensayos para preparar el festival de final de curso. ¡Sálvese quien pueda! Eso sí que es una carrera de fondo. El que aguanta llega a la meta y el que no se desespera. Para estas cosas hay que tener muuuucha paciencia. Es una época en la que querrías matar a gente a la que hace escasas horas amabas. Pero no todo es malo, eso sólo son minucias que ocurren si uno no se sabe controlar. ¡Santa Paciencia!

Yo más bien me quedo con los buenos momentos. Por ejemplo, en el número de los productores:

Tengo muy buenos recuerdos de los ensayos de este número. Para empezar es una escena que nos salió a la primera. Un día en clase de interpretación nos pusimos a improvisar a ver que salía y a los 5 minutos siguientes ya teníamos la escena montada. Eso no quita que luego limpiáramos cositas, arregláramos por aquí, pusiéramos ritmo por allá…Pero fue sorprendente la rapidez con la que montamos la empresa en la que trabajaba Leo Bloom. Y luego la coreografía era un lujazo. Un regalito. Y más si la montaba alguien que había trabajado en el mismo musical. ¿Qué más se podía pedir? La frase que mejor define esta escena siempre será : ¡Vaya cuadro de empresa! Y no es para menos. Entre una tartamuda, una chica con problemas gastrointestinales, una secretaría que no para de quitarse ropa, una monja con narcolepsia, una directora peor que la de la película de Matilda, un fontanero con pocas luces, una limpiadora con nombre de extra de pocahontas y la Zuzi…No me extraña que Leo Bloom (nuestro amigo y compañero Xabi Nogales) quisiera largarse de allí.

Siempre recordaremos este vídeo con mucho cariño y con una sonrisa en la boca.