Problemas de ombligo

Son muy serios y cada vez cuestan más diagnosticarlos por el rechazo que produce en el paciente.

Ahora en serio. Hoy me gustaría plantearos una reflexión: ¿Por qué nos miramos tanto el ombligo? ¿Por qué no somos capaces de ver que es más importante la viga que tenemos en el ojo que la paja ajena?

Cada vez aguanto menos la televisión. No la entiendo. Y no entiendo la cantidad de programas que se emiten en una cadena (que no diremos su nombre pero empieza por “tele” y acaba por “cinco”). De hecho creo que no he vuelto a ver nada en la tele. Sölo sigo siendo fiel a Andreu Buenafuente (y el resto del equipo) y algún concurso. Poco más. El resto se ha vuelto una vorágine de insultos, faltas de respeto, violaciones de intimidad…que nunca entenderé. Nunca podré comprender cómo interesan tanto esas “mierdas”. Es como la política. Cada vez más peleas y más egos en vez de arreglar el problema de España.

Pero la culpa, como intento explicar, no es de las cadenas ni de los políticos (hasta cierto punto, obviamente). La culpa la tenemos nosotros porque, como decía, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

Muchas veces me he encontrado con la situación (ya sea en mi o en otra persona) en la que unos amigos discuten. Y lo que antes era un preciosa amistad, ahora es un odio irreparable. Para empezar pienso que si esta situación torna tan dramática es que no había tal amistad por alguna parte. Era interés. Pero sigamos: tenemos la situación de odio y una de las partes decide hacer borrón y cuenta nueva. No le parece correcto seguir teniendo esa persona en su vida. La otra parte en vez de reflexionar aprovecha para sacar sapos y culebras por su boca. Amigo o amiga, ¿no has pensado que a lo mejor la culpa la puedes tener tú? ¿Tanto te miras el ombligo que no eres capaz de reflexionar ni un minuto por qué la otra persona te está tratando o ha reaccionado así? ¿De verdad te quedas tranquilo/a pensando que llevas razón porque sí?
El Ego señores. Ese espectro que nos acompaña y que parece querer beneficiarnos pero que, en realidad, nos convierte en peores personas. Hay que quererse uno mismo, pero nunca por encima de los demás porque nadie está por encima de nadie. Existen las jerarquías y no es nada malo. Pienso que sin ellas no habría orden. Pero en derechos y deberes estamos (o deberíamos) estar todos igualados.

He tenido la desgracia de toparme con mucha gente así. Gente que sólo piensa en sí misma, que todo lo hace bien y el resto no vale nada. Y encima consiguen que las buenas personas se sientan una mierda. Pero la realidad es que cuando esas personas se encuentran solas el ego no les sirve de nada. Compañeros de trabajo que se pisotean en vez de luchar por hacer su trabajo lo mejor posible, personas que se creen espectaculares cuando no valen nada, supuestos líderes que se creen rodeados de gente y en realidad están más solos que la una, compañeros que, sin motivo, roban trabajos…

Solo puedo decir una cosa: qué pena… Gracias a Dios, cada vez me voy quedando con menos gente de esta clase.

Ojalá pudiéramos pararnos a pensar más qué hemos hecho mal nosotros y no que la persona que tenemos al lado es un hijo de la gran… Bretaña, como dirían los Monty Python.

 

Esta juventud…

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Hoy vengo a comentaros algo que siempre me ha hecho gracia. Podemos decir que hasta vengo a denunciar un hecho que siempre ha sido polémico: la educación de la juventud “de hoy en día”. Os pongo en contexto partiendo de la siguiente premisa: Siempre he respetado y respetaré a la gente mayor. Me parece gente entrañable que siempre hay que ayudar.

Ayer, día 17 de Enero, fui al teatro muy contenta de ver a tres de mis profes sobre el escenario. El musical que fui a ver (¿algún día iré a ver una obra de texto?) era “La Viuda Alegre”. Opereta que os recomendaría si no fuera por el pequeño imprevisto de que ya han terminado. Ayer era la última función. Pero irán a Pamplona. Ahí lo dejo…
Total…hasta aquí todo correcto. Me sorprendió ver que el teatro estaba lleno de gente mayor pero también me hizo gracia ver a gente de esa franja de edad disfrutando de un musical. Cuando comenzó el musical y la orquesta tocaba sus primeras notas de afinación, la gente seguía hablando, ya habiendo dado el aviso de que la función iba a comenzar. Después de eso estuve 12 minutos sin enterarme de nada porque todo el mundo se puso de acuerdo para toser de una forma escandalosa. No pasa nada, a mi también me han dado ataques de tos viendo algún musical. Eso sí, yo intentaba taparme la boca con todo lo que tuviera a mano para no hacer tanto ruido y no molestar a los actores porque ya no sabía donde meterme…pero en fin, no pasa nada. Como ya he dicho, a todos nos puede dar un ataque de tos.

Lo siguiente fue una tertulia sobre lo que iba sucediendo en las distintas escenas en un tono de voz…digamos no correcto para una función de teatro. No pasa nada, la gente mayor suele hacer estas cosas. Les entra el síndrome del comentarista y optan por no hacer ni caso a lo que están viendo y comentar todo aquello que se les pasa por la cabeza. Yo estoy acostumbrada, mi abuela hace igual. El día que consiga ver, ya no una película, si no un capítulo de “los simpson” en silencio con ella sabré que habré muerto y estaré en el cielo.

A continuación, y pensando, ingenua de mi, que ya podría disfrutar de la función a gusto, aconteció uno de los momentos claves de la tarde/noche: El escupitajo. Sí, amigos…una señora, tan tranquila ella, decidió que, después de pelearse con el envoltorio de un caramelo haciendo el pertinaz ruido (obvio, esto no podía faltar), decidió, que en un momento de texto en el que no habría música que tapara el ruido, escupir. Se le habría quedado un cachito del envoltorio del caramelo y decidió escupirlo con toda la potencia que sus pulmones le pudieron aportar sin hacer que la dentadura postiza saliera detrás (dato importante: no sé si la señora tenía dentadura). Después de eso pude disfrutar por fin de las grandes voces y bailes de la representación.

Al acabar la función me dispuse a ir al lavabo en el cual había un poquito de cola. Cuando sólo quedaba una persona delante mío aparece otra señor de avanzada edad por la puerta (supongo que saltándose la inmensa cola que había detrás de mí). Y con la frase “¿están todos ocupados?” fue a revisar uno por uno los lavabos. Cuando acabó se colocó con todo el morro delante mío. No pasa nada, no me importó que esperara ahí si luego era consecuente con el orden de la cola…¡Pues evidentemente no! Con todo el morro se coló.

A ver…señoras de avanzada edad que se quejan de “cómo está la juventud hoy en día”… la juventud de hoy en día suele ser mucho más respetuosa de lo que son ustedes. Suele tener más educación de la que tienen ustedes. Evidentemente hay de todo en la viña del señor. La mala educación, el descaro, la falta de respeto y demás no son cosas de la edad. Son características intrínsecas a la persona. Así que dejen de meterse con la juventud de hoy en día y den ejemplo.

Orgullo, honor y placer (parte 2)

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Los ensayos fueron sucediendo como los días. Rápidos y fugaces. Pero disfrutaba cada hora, cada minuto, cada segundo. Saboreaba cada frase y cada gesto de ambos personajes. Tenía dos bombones que se derretirían en poco tiempo. Así que había que intentar saborearlos poco a poco para que su sabor no se desvaneciera rápidamente.

Pero faltaba algo. No terminaba de disfrutar a ese padre porque no me terminaba de salir. Simba era fácil. La forma de ser que tengo y mi energía le iban mucho al personaje. Pero Mufasa que no es tan pasional ni visceral no acababa de salirme. Pero como siempre Humberto (mi porfe de interpretación) siempre estaba ahí para abrirnos los ojos cuando ya estábamos bloqueados. Y bastó una tutoría para tener claro cómo iba a afrontar ese reto.

Al final llegó el gran día: el estreno. tantas horas de trabajo que al final se vieron reflejadas en una hora que pasó como una estrella fugaz. Pero que mereció la pena. Es algo que siempre se me quedará dentro. Ojalá pudiéramos repetirlo. Y si lo hiciéramos volvería a contar con cada uno de mis compañeros porque entre todos conseguimos crear algo muy bonito. Tanto que hoy en día sigo viendo y emocionándome.

(Grabación del Domingo 28 de Junio de 2015)

He podido ver el resultado mil veces y cada vez me fijo en distintas cosas. Me parece increíble lo bonito que quedó y sin escenografía ni atrezzo que nos ayudaran. Solo nuestro cuerpo y nuestra voz, y nuestro deseo de que saliera un trabajo. Porque en el fondo todos queríamos lograr un buen resultado para todos aquellos que vinieron a vernos.

No puedo dejar de destacar el trabajo de mis compañeros porque era un trabajo de grupo. Siempre lo diré. No hubiera quedado tan especial  sin el trabajazo y la energía de mis compañeros de 1º de modulo. Mi Mufasa no hubiera quedado igual sin el trabajo de mi compañera Sara Vega. Tuve un hijo inmejorable. Creo que una de las escenas más bonitas empieza cuando Mufasa va a rescatar a Simba y Nala al cementerio de elefantes y acaba explicándole a su hijo que nunca estará solo con la cancion “Están en ti”. No pudimos tener a un Zazú mejor: el movimiento de alas de Adriana Merlo era inmejorable. Cada vez que lo veo alucino más. Hakuna Matata no podía tener mejor significado con Gema y Mary haciendo de Timón y Pumba respectivamente. La complicidad con Rafiki (Marta Mateos) hiceron únicas las escenas de “El vive en ti” (en los que no pude evitar llorar de la emoción los dos días) y la canción de “El Ciclo Sin Fin”.

Un Scar (Roberto “Track” Siles) que me dio mucho en escena. Porque ¿cómo haces para odiar a una persona que te cae bien? Con escucha. Y cuando mi compañero hablaba veía al mismísimo Scar de dibujos, ese que tanto odiaba de pequeña. Cuando hacía de Simba veía a Scar y cuando hacía de Mufasa veía a ese compañero con el que tenía muchas discusiones en las que me sacaba de quicio pero en el fondo apreciaba porque hacían crecer la pantomima. Vamos como dos hermanos. Como los dos hermanos que estábamos representando.

Una Nala (Laura Carralero) que gracias a todo lo vivido y las muchas horas que pasamos en la escuela compartiendo año de promoción dieron el resultado que cabe esperar de dos compañeras que se conocen bien. Creo que en el fondo las escenas de Simba y Nala quedaron bonitas porque nos conocíamos demasiado. Hay veces que tienes química con una persona en escena y a pesar de todo lo que pueda pasar fuera, el resultado en el escenario sale como debe salir.

Sólo me queda agradecer como siempre a esas personas que depositaron su confianza en mi para hacer estos dos personajes. Fue un orgullo de reparto (todos mis compañeros y profesores que también hicieron un trabajo increíble desde la dirección artística, vocal y coreográfica) y honor poder interpretar a Simba y Mufasa y un placer sentir cómo el público reía, se emocionaba, lloraba y salía fascinado de este gran trabajo.

Habrá fallos y todo es mejorable. Sin embargo he de admitir que de este trabajo me siento muy orgullosa.

“Simba, mira las estrellas. Los grandes reyes del pasado nos vigilan desde esas estrellas. Y cuando te sientas solo recuerda que esos reyes estarán ahí para guiarte…y yo tambien.”

 

Orgullo, honor y placer (parte 1)

Si buscamos en el diccionario estas tres palabras (buscadlas anda, no me hagáis hacer un corta-pega) sólo la primera tiene connotaciones negativas. Pero cuando se siente hacia otras personas, ¿se considera como tal?

No me oiréis mencionar mucho la palabra orgullo. Sólo la suelo utilizar para referirme a una persona. Una persona que tengo el honor de llamar amigo. Una persona que es un placer ver encima de un escenario. Un persona que tengo el honor de tener en mi vida y que es un placer compartir el tiempo con él. Como dirían en Catalunya..”no cal que digui qui es, oi” (no hace falta que diga quien es).

Pero hoy soy capaz de decir que hace unos meses, en el escenario de Scaena, estuve orgullosa y tuve el honor y el placer de realizar un fin de curso inolvidable.

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Pocas veces (por no decir ninguna) me veréis sentir orgullo de algo mío (es lo que tiene ser tan perfeccionista, que nunca nada acaba de estar perfecto). Pero después del trabajo realizado en la pantomima del Rey León…no me queda más remedio que estarlo.

Cuando era pequeña imaginaba que era Simba. Mi cuarto eran las tierras del reino y mi cama la roca del rey. Y aun hoy lo siguen siendo. Nunca entendí (y aun sido sin entender) que es lo que me unió tanto a esa película y a sus personajes, pero desde entonces hemos estados juntos. Todo fue más lejos cuando vi el musical del mismo en octubre de 2011. La escenografía, el atrezzo, los movimientos de los actores y las máscaras…Todo me hacía volver a esa infancia en la que todo era posible. La máscara de Simba me hizo sentir esa fuerza que tenía de pequeña al imitar ese personaje. Aunque ya metida en la profesión sabía que nunca podría interpretar ese papel. Hay veces que tienes que admitir que no das el perfil, pero en este caso es que no daba ni el sexo. Pero nunca digas nunca. Todo es posible. En esta vida no hay ninguna certeza salvo la muerte. Y así fue: el sueño si hizo realidad.

Último año en Scaena Victor Ullate Roche. “Haremos La Pantomima de El Rey León para final de curso” – nos dijeron. Final del primer trimestre. En una tutoría que ni siquiera me tocaba a mi porque no era mi profesor de canto. Aun así siempre me ha gustado escucharle. Hay personas que me parecen muy interesantes y te pueden enseñar mucho. Por eso cuando me ofreció la tutoría enseguida dije que si. Y todo pasa por algo. En esa tutoría, antes de irnos de vacaciones de navidad, oiría aquello que convertiría el final de curso en el más feliz que he tenido nunca: “Yanira, quiero que seas Simba”

…a la vuelta de vacaciones de Navidad se hizo el reparto oficial de personajes y en este caso fue mi estimado profesor de interpretación quien me daba la segunda gran noticia. No sólo iba a hacer de Simba (adulto) si no que también interpretaría al padre, a Mufasa. Ese icono, que era mi padre en mi imaginación de niña, iba a ser otro de mis papeles. En ese momento la responsabilidad fue aun mayor. Simba estaba claro como lo iba a afrontar: era yo. La energía, la juventud, las ganas de disfrutar de la vida, la nobleza…todas las características de Simba las tenía yo. Pero cómo iba a hacer a ese padre que era todo potencia, todo calma, todo cabeza sin dejarse llevar por los sentimientos o los impulsos, ese rey justo y bueno que cuidaba del ciclo de la vida.

A pesar de ello no me podía sentir más afortunada y orgullosa de tener el honor y el placer de interpretar esos dos pedazo de personajes.

(Grabación del Sábado  27 de Junio de 2015)

Fins Aviat…Vaixell

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Parece mentira, pero sí. Llegó el día. Ese día en el que se acaba la temporada. Ese día en que tienes que despedirte de muchas cosas y gente. Ese día…DE MIERDA! ¡Seamos claros! Es un día de mierda lo mires por donde lo mires.

El pasado 10 de Enero el barco de Mar i Cel zarpó por ultima vez en el Teatro Victòria con una función redonda llena de emociones y sentimientos. Fue una función preciosa pero yo no puedo con las funciones finales. Es superior a mi. Y  diréis: ¿para que vas? Pues tenéis razón. Pero también es superior a mi no estar el último día que actúa el mejor amigo y profesional que se puede tener. Es superior a mi no estar cuando has conocido a tanta gente interesante y de que que se ha aprendido muchísimo. Es superior a mi no estar en uno de los musicales que más me ha marcado desde “Spamalot”… Si, amigos. Tenemos un Spamalot 2.0 y ese ha sido “Mar i Cel”.

Ha sido un musical muy especial en muchos sentidos:

-Para empezar la historia. Una historia de hace siglos pero que (por desgracia) sigue siendo muy actual.

El teatro: El teatre Victòria es como una segunda casa (¡Anda  mira! Como el Lope de Vega). He pasado muchas noches y vivido grandes momentos en ese teatro tanto encima como abajo del escenario. Espero que alguna vez los pueda vivir también como actriz y no solo como espectadora.

El Elenco: desde el primer día me dejó con la boca abierta y del que me llevo muchas lecciones tanto de vida como de profesión. Muchas veces me daba rabia que salieran algunos de golpe porque no podía hablar con todos. Pero todos y cada uno me han enseñado muchísimas cosas con sus personajes y con sus consejos. Creo que se ha creado una gran familia en ese elenco y se notaba a la hora de salir al escenario. Dagoll Dagom tiene esa magia. Por eso es un referente para mi en cuanto a compañía teatrales. Desde luego se les va a echar mucho de menos…¡a todos!

– La Orquesta: Las risas que me he podido echar con estos músicos no las cambio por nada. Las lecciones del Maestro Vives, las conversaciones con Montse, Dolors, Marc…, los momentos de averiguar qué canción de dagoll dagom estaban tocando…

La gente de sala: otros sin los cuales los teatros no pueden funcionar. Ninguna profesión en el teatro es medriocre por pequeña que sea. Cada uno interpreta su papel y hace su trabajo. Todo forma parte de un engranaje y si una pieza falla el resto del circuito no funciona.

En fin…podría pasar horas y horas hablando y halagando el trabajo de cada uno pero no hace falta. El musical y cada uno de sus integrantes hablan por si solos y no hace falta mencionar que ha sido un exitazo. Ojalá se hicieran más musicales así en España. Este desde luego siempre será el musical catalán por excelencia y el Himne dels pirates un himno nacional, y con razón.

¡Gràcies per aquest muntatge, Dagoll Dagom! I com heu dit: “Fins Aviat…Vaixell”

Les veles s’inflaran, el vent ens portarà com un cavall desbocat per les ones”

Darle vueltas

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¡Ei! ¡Feliz año a todos! ¿Que? Ahora toca comenzar LOS JUEGOS DEL HAMBRE, ¿no?  Bueno, no os preocupéis que estamos todos igual. Las fiestas pasan factura, esto es asín

Últimamente tengo esto muy abandonado porque he estado pensando mucho en las entradas que ponía y en lo que la gente pudiera pensar. Pero después de alguna que otra conversación interesante con amigos estas fiestas he decidido seguir con ellas (siempre que pueda, claro).

Mi blog fue creado para poder hablar de cosas que me gustan y gente de la que me siento orgullosa, y además para poder llevar una especie de diario de ese sueño/objetivo que intento conseguir: el teatro musical. No hay más. Al que le guste estupendo (gracias porque las visitas suben como la espuma, y eso que hacía tiempo que no escribía) y al que no también perfectísimo.

El caso es darle vueltas a la cosas, cuando en realidad todo es más sencillo de lo que parece. Nosotros lo hacemos complicado . El ser humano (y más si eres mujer) tiene la tendencia de complicarse la vida y ver drama hasta en las cosas más nimias. Hace unos días estaba agobiada con algunos temas y hablando con un amigo me di cuenta de que no puedo ser más complicada. Cada pregunta que le hacía desembocaba en una respuesta que me hacía pensar “es que es así de simple, no hay más”, “como puedo ver tanta dificultad en algo tan absurdo…”.
Yo y mi cabeza…A veces me encantaría saber cómo funciona mi cerebro. Muchas veces cuando pienso en mi cabeza me viene la imagen de unos auriculares recién sacados del cajón. ¿Alguien sabe por qué se lían tanto los auriculares? Creo que voy a poner una cámara espía en mi habitación porque empiezo a pensar que tienen vida propia.

En fin, ya me he ido del tema. ¿Véis? No puedo dejar de darle vueltas a las cosas. Que daño ha hecho la asignatura de filosofía en mi vida (con todo el cariño a mi admirado y querido profe de filo si me está leyendo. Un beso Luis).

Arrancamos año, blog y nuevos proyectos con toda la ilusión y fuerza que me han dado estas fiestas.

¡Bienvenido 2016, que bé que has començat!