Orgullo, honor y placer (parte 1)

Si buscamos en el diccionario estas tres palabras (buscadlas anda, no me hagáis hacer un corta-pega) sólo la primera tiene connotaciones negativas. Pero cuando se siente hacia otras personas, ¿se considera como tal?

No me oiréis mencionar mucho la palabra orgullo. Sólo la suelo utilizar para referirme a una persona. Una persona que tengo el honor de llamar amigo. Una persona que es un placer ver encima de un escenario. Un persona que tengo el honor de tener en mi vida y que es un placer compartir el tiempo con él. Como dirían en Catalunya..”no cal que digui qui es, oi” (no hace falta que diga quien es).

Pero hoy soy capaz de decir que hace unos meses, en el escenario de Scaena, estuve orgullosa y tuve el honor y el placer de realizar un fin de curso inolvidable.

vlcsnap-2015-07-17-19h31m52s194

Pocas veces (por no decir ninguna) me veréis sentir orgullo de algo mío (es lo que tiene ser tan perfeccionista, que nunca nada acaba de estar perfecto). Pero después del trabajo realizado en la pantomima del Rey León…no me queda más remedio que estarlo.

Cuando era pequeña imaginaba que era Simba. Mi cuarto eran las tierras del reino y mi cama la roca del rey. Y aun hoy lo siguen siendo. Nunca entendí (y aun sido sin entender) que es lo que me unió tanto a esa película y a sus personajes, pero desde entonces hemos estados juntos. Todo fue más lejos cuando vi el musical del mismo en octubre de 2011. La escenografía, el atrezzo, los movimientos de los actores y las máscaras…Todo me hacía volver a esa infancia en la que todo era posible. La máscara de Simba me hizo sentir esa fuerza que tenía de pequeña al imitar ese personaje. Aunque ya metida en la profesión sabía que nunca podría interpretar ese papel. Hay veces que tienes que admitir que no das el perfil, pero en este caso es que no daba ni el sexo. Pero nunca digas nunca. Todo es posible. En esta vida no hay ninguna certeza salvo la muerte. Y así fue: el sueño si hizo realidad.

Último año en Scaena Victor Ullate Roche. “Haremos La Pantomima de El Rey León para final de curso” – nos dijeron. Final del primer trimestre. En una tutoría que ni siquiera me tocaba a mi porque no era mi profesor de canto. Aun así siempre me ha gustado escucharle. Hay personas que me parecen muy interesantes y te pueden enseñar mucho. Por eso cuando me ofreció la tutoría enseguida dije que si. Y todo pasa por algo. En esa tutoría, antes de irnos de vacaciones de navidad, oiría aquello que convertiría el final de curso en el más feliz que he tenido nunca: “Yanira, quiero que seas Simba”

…a la vuelta de vacaciones de Navidad se hizo el reparto oficial de personajes y en este caso fue mi estimado profesor de interpretación quien me daba la segunda gran noticia. No sólo iba a hacer de Simba (adulto) si no que también interpretaría al padre, a Mufasa. Ese icono, que era mi padre en mi imaginación de niña, iba a ser otro de mis papeles. En ese momento la responsabilidad fue aun mayor. Simba estaba claro como lo iba a afrontar: era yo. La energía, la juventud, las ganas de disfrutar de la vida, la nobleza…todas las características de Simba las tenía yo. Pero cómo iba a hacer a ese padre que era todo potencia, todo calma, todo cabeza sin dejarse llevar por los sentimientos o los impulsos, ese rey justo y bueno que cuidaba del ciclo de la vida.

A pesar de ello no me podía sentir más afortunada y orgullosa de tener el honor y el placer de interpretar esos dos pedazo de personajes.

(Grabación del Sábado  27 de Junio de 2015)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s