“Detrás de las cámaras”

Hoy venimos con un poco de “crítica social”, si es que se le puede llamar así. Más bien un darnos cuenta, ser conscientes…no sé cómo llamarlo. Dejémoslo en ¿conciencia social actoral?.

Ser actor es una profesión preciosa. Creo que es de las pocas que te llena. La palabra es plenitud. Yo cuando estoy en un escenario no puedo desear nada más. Estoy feliz. Pero nadie es consciente de todo lo que conlleva esta profesión. Hay muchos frentes para debatir, pero vamos a centrarnos en dos: los precios y la realidad de esta profesión.

Los Precios

Todos nos quejamos de lo caro que está el teatro, el cine… Aunque ahora con la bajada del IVA cultural esperemos que sea un poco más asequible. Pero, ¿nos hemos parado a pensar toda la inversión que conlleva un espectáculo de teatro musical, por ejemplo? ¿Una película? Escenografía, vestuario, ensayos, lugares de ensayo, curso específicos (dependiendo si el espectáculo requiere de un aprendizaje en concreto), actores, técnicos, dirección, teatro, maquinaria, limpieza, personal de sala, atrezzo…Todo esto es dinero. Si te paras a pensar hasta me parece barato lo que pagamos por una entrada. No quiero decir con esto que ahora suban el precio de las entradas. Como están está muy bien. Pero sí que nos demos cuenta a la hora de quejarnos. Que nos quejamos por todo (y yo la primera).

Seamos realistas, la gente no va al teatro porque no tenemos una cultura teatral arraigada. Preferimos gastarnos el dinero en una cena o en unas copas (que muchas veces sale más caro que la propia entrada de teatro) que en cultura, de cualquier tipo. Y eso es muy triste.

La profesión

El pensamiento global de la gente es: eres actor = estás forrado. Bueno, depende. La diferencia está en el medio en el que trabajes.
Esta profesión, como decía, es maravillosa. Pero la realidad ( y en datos estadísticos) es que sólo el 8% de la profesión puede vivir relajadamente de ella. El resto malvivimos.

Si tienes suerte y trabajas en televisión puedes vivir un poco más desahogado. Pero, como todo, esta profesión no es nada estable. Ya sabéis, el topicazo de “hoy estás aquí, mañana allí”. Y es cierto. Puedes tener suerte y trabajar durante muchos años en televisión y convertirte en el icono del medio o salir en una serie y que no se te vuela a ver el pelo.

En teatro la situación es la misma, pero con sueldos más normalitos. Misma precariedad, misma incertidumbre, misma inestabilidad…Muchas veces tienes la suerte de estar en un proyecto durante una larga temporada y después lo mismo no trabajas en vete tú a saber cuanto tiempo. O incluso llegar a que se caigan proyectos. Estar dentro de uno, ensayar, incluso llegar a actuar y que de repente se decida que ese proyecto no puede continuar.

Y no hablemos ya de otros medios como la publicidad, que nunca sabes cuando la vas a cobrar…Que hay de todo. A veces la cobras puntual, otras a mes vencido, otras nunca…

El resumen de todo esto es que valoremos la profesión y a las personas que luchan por ella y que se dedican a ella en cuerpo y alma. Oigo muchos comentarios últimamente rebajando la profesión a un mero hobby. Sí, lo es. Es mi hobby y mi pasión, pero también es mi profesión. No es menos importante que ser médico. Es muy dura, requiere de mucho esfuerzo durante toda la vida. Requiere estar en forma tanto física como mentalmente. Sobre todo mentalmente. Hay que estar muy preparado para encajar un “no” en un casting (quien dice uno dice miles) y saber seguir adelante y encontrar la fuerza para ello. Y no sólo eso, si no encontrar el coraje para trabajar por mejorar tanto tus puntos débiles como puntos fuertes.

Insisto que no es una queja. Al contrario. Simplemente quiero defender mi profesión. Que somos muchos luchando por ella para que caiga en decadencia. No olvidemos que el objetivo de nuestra profesión es entretener al público, hacerle reflexionar o simplemente hacerse olvidar de los problemas que tiene. Hacerle reír, hacerle llorar. Hacerle sentir. ¿Hay algo más bonito?