T’estimo, Barcelona!

Me gustaría tener que volver a este blog para contar cosas alegres, pero me temo que 20882180_1002467819855822_1128403486336067635_nésta no va a ser la ocasión.

Lo ocurrido ayer en el atentado de Barcelona es una noticia triste, sin duda. La frustración y la impotencia son dos sentimientos que no deberían existir. Tener que ver cómo se acaba, sin ningún motivo, con vidas humanas y no poder hacer nada. ¿Y luego la vida es justa? ¿El karma? ¿Qué justicia van a tener esas personas? Sí, algunos están detenidos o muertos…¿Eso va a devolver a la vida a las víctimas de ayer? No.

Sólo ha habido dos momentos en mi vida que lo he pasado realmente mal, y ayer fue uno de ellos. Barcelona es mi hogar y las personas que allí se encuentran, mi familia. Nadie y ningún lugar me ha hecho sentir tan feliz nunca. Y el simple hecho de pensar que les podía haber pasado algo…no quiero ni volver a imaginármelo. Por unas horas estuve con un nudo en el estómago. ¡Benditas redes sociales y bendita tecnología! Por suerte todos se encuentran bien, pero ¿y las personas que no? Esas personas que intentarán localizar y su llamada no será contestada… En momentos así el corazón se te queda en un puño.

Pero no sé qué es peor, si lo ocurrido ayer o todo lo que ha generado a su alrededor:

  • Gente molesta por que se hacían declaraciones en catalán.
  • Grabaciones del momento de la tragedia.
  • Tweets insultando a los catalanes.
  • Comentarios jocosos y mofas sobre catalanes e islamistas
  • etc.

¿Y de verdad nos sorprendemos por lo ocurrido ayer después de todo esto? ¡Estoy harta! No todo el mundo se encuentra en el mismo saco y no todo el mundo es igual. No podemos juzgar a una comunidad por tres o cuatros locos que, por desgracia, forman parte de la misma. Si lo vamos a hacer, metámonos todos en el mismo saco, porque todos somos seres humanos y todos estamos cometiendo ese error. El error de no denunciar esa falta de humanidad, esa falta de corazón.

Sientro tristeza y rabia por lo ocurrido ayer en Barcelona, pero aun siento más tristeza por toda esa gente que se mofa de la tragedia, que con su falta de respeto hiere más la sensibilidad de las personas. ¿Acaba de morir gente y nos preocupa que se estén haciendo unas declaraciones en catalán? ¿En serio, es lo prioritario? ¡Qué pena!

Por suerte hoy leo noticias también de esperanza. De gente volcada ayudando a las personas retenidas en carreteras, que no podía volver a sus casas. Por mucha oscuridad que haya siempre hay un hilo de luz y esperanza en el ser humano. Porque NO TODOS SOMOS IGUALES.

El meu cor SEMPRE amb Barcelona. ¡No tenim por! ¡No ens poden espantar amb les seves pors, avui serem vencedors! ¡T’estimo, Barcelona, casa meva!

“Detrás de las cámaras”

Hoy venimos con un poco de “crítica social”, si es que se le puede llamar así. Más bien un darnos cuenta, ser conscientes…no sé cómo llamarlo. Dejémoslo en ¿conciencia social actoral?.

Ser actor es una profesión preciosa. Creo que es de las pocas que te llena. La palabra es plenitud. Yo cuando estoy en un escenario no puedo desear nada más. Estoy feliz. Pero nadie es consciente de todo lo que conlleva esta profesión. Hay muchos frentes para debatir, pero vamos a centrarnos en dos: los precios y la realidad de esta profesión.

Los Precios

Todos nos quejamos de lo caro que está el teatro, el cine… Aunque ahora con la bajada del IVA cultural esperemos que sea un poco más asequible. Pero, ¿nos hemos parado a pensar toda la inversión que conlleva un espectáculo de teatro musical, por ejemplo? ¿Una película? Escenografía, vestuario, ensayos, lugares de ensayo, curso específicos (dependiendo si el espectáculo requiere de un aprendizaje en concreto), actores, técnicos, dirección, teatro, maquinaria, limpieza, personal de sala, atrezzo…Todo esto es dinero. Si te paras a pensar hasta me parece barato lo que pagamos por una entrada. No quiero decir con esto que ahora suban el precio de las entradas. Como están está muy bien. Pero sí que nos demos cuenta a la hora de quejarnos. Que nos quejamos por todo (y yo la primera).

Seamos realistas, la gente no va al teatro porque no tenemos una cultura teatral arraigada. Preferimos gastarnos el dinero en una cena o en unas copas (que muchas veces sale más caro que la propia entrada de teatro) que en cultura, de cualquier tipo. Y eso es muy triste.

La profesión

El pensamiento global de la gente es: eres actor = estás forrado. Bueno, depende. La diferencia está en el medio en el que trabajes.
Esta profesión, como decía, es maravillosa. Pero la realidad ( y en datos estadísticos) es que sólo el 8% de la profesión puede vivir relajadamente de ella. El resto malvivimos.

Si tienes suerte y trabajas en televisión puedes vivir un poco más desahogado. Pero, como todo, esta profesión no es nada estable. Ya sabéis, el topicazo de “hoy estás aquí, mañana allí”. Y es cierto. Puedes tener suerte y trabajar durante muchos años en televisión y convertirte en el icono del medio o salir en una serie y que no se te vuela a ver el pelo.

En teatro la situación es la misma, pero con sueldos más normalitos. Misma precariedad, misma incertidumbre, misma inestabilidad…Muchas veces tienes la suerte de estar en un proyecto durante una larga temporada y después lo mismo no trabajas en vete tú a saber cuanto tiempo. O incluso llegar a que se caigan proyectos. Estar dentro de uno, ensayar, incluso llegar a actuar y que de repente se decida que ese proyecto no puede continuar.

Y no hablemos ya de otros medios como la publicidad, que nunca sabes cuando la vas a cobrar…Que hay de todo. A veces la cobras puntual, otras a mes vencido, otras nunca…

El resumen de todo esto es que valoremos la profesión y a las personas que luchan por ella y que se dedican a ella en cuerpo y alma. Oigo muchos comentarios últimamente rebajando la profesión a un mero hobby. Sí, lo es. Es mi hobby y mi pasión, pero también es mi profesión. No es menos importante que ser médico. Es muy dura, requiere de mucho esfuerzo durante toda la vida. Requiere estar en forma tanto física como mentalmente. Sobre todo mentalmente. Hay que estar muy preparado para encajar un “no” en un casting (quien dice uno dice miles) y saber seguir adelante y encontrar la fuerza para ello. Y no sólo eso, si no encontrar el coraje para trabajar por mejorar tanto tus puntos débiles como puntos fuertes.

Insisto que no es una queja. Al contrario. Simplemente quiero defender mi profesión. Que somos muchos luchando por ella para que caiga en decadencia. No olvidemos que el objetivo de nuestra profesión es entretener al público, hacerle reflexionar o simplemente hacerse olvidar de los problemas que tiene. Hacerle reír, hacerle llorar. Hacerle sentir. ¿Hay algo más bonito?

Fins quan…?

¡Hola! Sí, sigo viva. Pero últimamente tengo tantos pensamientos y sentimientos en la cabeza que me veo incapaz de escribir nada. Esta es la tercera vez que me siento delante del ordenador a intenta retomar mi blog. Así que le daremos la razón al refrán y ésta tercera será “la vencida”.

En cuanto al título de esta entrada no os preocupéis que no empezaré a escribir en catalán (y no será por falta de ganas si no por falta de cultura ortográfica en lo referente a esa lengua. Todavía me sigue costando mucho la acentuación y ahora que han eliminado los acentos diacríticos…yo ya me he terminado de liar. Pero no veo el día en que pueda abrir un blog en catalán).

Como os estaba contando, el título de esta entrada hace referencia a unos versos de la canción “Guapos i Pobres” del musical del mismo título. Sí, qué sería mi vida sin la banda sonora que siempre me acompaña: los musicales. Encuentras formas de expresar sentimientos para todos los gustos. Es por ello que en los musicales hay canciones. Cuando las palabras ya no sirven o no tienen la suficiente fuerza para expresar lo que sientes, los personajes cantan. Cosa que muchos no entienden (y hasta ven absurdo), pero es una forma preciosa de sacar todo lo que nos oprime, lo que nos corroe por dentro, o lo que nos hace estar pletóricos de alegría. ¿Cuántas veces habéis estado agotados, tristes, furiosos…y os habéis puesto a cantar? Yo muchas, y la verdad es que es la mejor terapia. Pero, como dice el título de esta entrada: ¿Fins quan? ¿Hasta cuándo?

Hasta cuándo vamos a tener como excusa esos bailes y esas canciones en los que liberamos esa energía retenida, esas ganas de expresar, de soltar, de explotar…de decir te quiero.

Creo que (y volviendo a citar una canción de musicales) es hora de desafiar la gravedad, de atreverse, de expresar, no sólo en la intimidad de tu dormitorio. ¿Hasta cuándo vamos a esperar para ser libres? ¿Hasta cuándo vamos a esperar en esa zona de confort en la que, en el fondo, no hay comodidad ninguna? Hace poco leía en un libro que decía que “sólo es feliz quien es libre. Y sólo es libre quien es el que ha de ser”. Pues yo no soy quien he de ser sin expresar lo que siento. Es algo que me corroe por dentro y me va matando poco a poco. Pero creo que ha llegado la hora de hacer llegar esos sentimientos. Al fin y al cabo es mejor una decepción a tiempo que ser un ignorante toda tu vida. De lo primero te recuperas. Lo segundo te va consumiendo poco a poco.

Y después de este vómito de ideas que necesitaba plasmar en este blog para ordenar de alguna manera en mi cabeza, sólo me queda haceros una pregunta a vosotros:
¿Hasta cuándo?

Y ya que os lo he mencionado os adjunto la canción que me ha llevado a esta reflexión:

Ni tan mal…no?

Ya llevamos dos días de 2017. Parece que a todo el mundo le gusta empezar un nuevo año. Parece que cerramos una puerta con candado, olvidando todo lo malo y nos quedamos sólo con lo bueno y lo que vendrá.

La realidad es que ha pasado un año que para mí ha sido…diferente. No ha tan sido malo y desde luego puedo estar agradecida de los buenos momentos. Será que acabo de volver de lo que, para mí, es mi verdadera casa y vuelvo positiva. Pero como suelen decir lo malo se olvida y lo bueno se queda. Y desde luego tengo muchas cosas con las que quedarme.

Este año no iré repasando mes por mes de lo que ha sido mi ciclo de 365 días. Seré más escueta. Pero si destacar aquello con lo que me quedo de este año:

  • Descubrir quien está a mi lado apoyándome cada día.
  • Poder avanzar en mi profesión, aprendiendo a base de palos o a base de ensayos y actuaciones, de castings buenos o malos, de oportunidades aprovechadas aunque no hayan tenido buen final… de esta montaña rusa que es la vida del actor. Dura pero muy agradecida.
  • Descubrir que hay gente que confía en mi, apuesta por mi, se arriega y gana. A esa gente, gracias.
  • Haber tenido la oportunidad de trabajar en algo que no es lo mio, porque me ha permitido hacer nuevos amigos y conocer gente maravillosa.
  • Tener cada día más claro que Barcelona tiene algo que ningún otro sitio tiene.
  • Toda la gente que he conocido y conozco. Que ha estado y está. Desde hace mucho o desde hace poco. Pero gente que me hace sentirme querida y arropada.
  • Y para terminar me quedo con esta palabra: Scaramouche!

Obvio que tengo que destacar por encima de todo esto último. El simple hecho de estar en ese teatro ya es una motivación. Pero toda la gente que he podido conocer y a los que ya conocía que sigan estando ahí…no hay palabras de cariño ni agradecimiento para expresarlo…bueno sí, y sólo se me ocurre una: familia.

Ha sido un año que no olvidaré fácilmente y del que espero sacar un aprendizaje enorme. Muchas gracias 2016. ¡2017, allá vamos! Tengo la sensación de que nos traerás muchas y buenas sorpresas. “Endevant! ningú no pot parar el que està pasant”

¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!

Tothom a punt, ja ha arribat Scaramouche!

Tengo un nuevo héroe favorito. Ni Marvel, ni DC. Scaramouche ha robado mi corazón y lo ha encerrado junto a su máscara en los camerinos del Teatre Victòria. Vaaaale, vamos a dejarnos de moñadas y voy a intentar hacer una reseña como Dios manda. Aunque después de lo vivido estos días en las previas…va a ser difícil que no se escape algún sentimiento. Entended que todavía estoy en shock y digiriendo todo lo que ha pasado.

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Revolución Francesa: 1789. El pueblo, como siempre, oprimido y manipulado por los que tienen más poder. ¿Quién podrá ayudarlos? ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No, es SCARAMOUCHE! El héroe enmascarado, se burla del poder a través de su agilidad, su afilada lengua y su espada.

La historia se centra en este personaje de la comedia del arte, interpretado por el gran actor de moda (Toni Viñals). Una máscara que esconde la identidad de René, un revolucionario criado en una compañía de comedia del arte y separado al nacer de su hermano gemelo Louis. Scaramouche lucha contra la injusticia a la que está sometido el pueblo francés. Pero no es fácil contra el enemigo número uno: EL Marqués de L’Echalonne (Iván Labanda). Y…no voy a contar más porque al final seguro que acabo haciendo algún spoiler. Para saber más, Barcerlona-Paral.lel-Teatre Victoria. No tiene pérdida.

14355714_10153673845497000_5606448961789289057_nDagoll Dagom se ha superado una vez más. El teatro musical es un compendio de disciplinas muy complicado. Es una prueba de resistencia desde el el primer casting hasta que acaba el proyecto (sin contar que te sigues formado en los ratos libres). Aparte de las tres disciplinas que todos conocemos y por las que se caracteriza el teatro musical, Dagoll Dagom ha apostado por la esgrima escénica y la comedia del arte. Si sumamos todo nos sale un resultado de 5 disciplinas. Eso ya es una locura. Pero el resultado ha sido increíble. Las ideas previas que me hice de lo que iba viendo y escuchando no tienen ni punto de comparación con lo que viví en el teatro Victoria estos días.

La música que ha compuesto el maestro Guinovart...es una pasada. Te transporta a una sensación de revolución, esperanza, lucha y aventuras que recuerda a las películas de la época, películas de capa y espada con las que todos acabábamos disfrazándonos y blandiendo lo primero que se asemejara a una espada. Además mantiene lo que yo llamo “el efecto Guinovart”: partitura compleja que hace que cuando más la escuche más te gusta. Siempre diré que Albert Guinovart es nuestro Sondheim español. Además, la orquesta no puede estar mejor dirigida. El maestro Joan Vives se encarga una vez más de interpretar y hacer interpretar las partituras de Guinovart. Pero Vives es otro todoterreno de la dirección musical. Está por todos y para todos dando entradas, salidas, tempos, ritmos, arreglando fallos al segundo…impresionante!

El vestuario y la escenografía también es digno de admiración. No podía cerrar la boca de ver tanta voluptuosidad, tanta grandeza…y tanta pasta invertida porque eso ha sido pasta. Y se nota. Desde luego este fin de semana me lo he pasado en un palacio de Versalles y en las calles de Francia. Además de alucinar con los cambio de vestuario que tienen. Algunos son muy rápidos y complicados.

La dirección…en fin. Qué puedo decir de mi admirada compañía Dagoll Dagom. Es más que obvio la admiración que les profeso. Tuve la suerte de hacer el casting para este musical (que ya para mi fue un privilegio) y en la vida me han hecho sentirme tan cómoda. Evidentemente te pones nerviosa, no deja de ser un proyecto importante. Pero fue pasar al escenario y tener la sensación de estar cantando en una cena familiar. Joan LLuis Bozzo, Ana Rosa Cisquella y Miquel Periel han conseguido superarse a sí mismos con esta nueva aventura. El libreto, las letras, el guión, el movimiento, la dirección…todo (ayudados por David Pintó en la dirección y Francesc Abós en el movimiento y coreografía) ha sido un esfuerzo titánico del que estoy segura que verá su recompensa con la larga vida que deseo y estoy segura que tendrá este nuevo musical y con todo el público que va a quedar fascinado.

Uno de los puntos a destacar es la lucha de espadas. La esgrima escénica es fascinante y si está bien montada y dirigida entonces ya olvídate. Acabarás queriendo dar clases. Os lo aseguro. Y eso es lo que pasa con Scaramouche. Eso es lo que pasa cuando contratas a Jesús Esperanza y depositas toda tu confianza en su elegancia, conocimientos y savoire-faire. No puedo decir mucho más de las coreografías de esgrima porque simplemente se tienen que ver. Impresionan.

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Y por último, y no menos importante, este musical no podria haber sido posible sin ese pedazo de elenco que son maravillosos. Del primero al último. Hasta los papeles más pequeños tiene su presencia. Yo siempre digo que no hay papeles pequeños si no actores mediocres. Hasta de la más mínima frase se puede hacer algo de peso. Pero evidentemente hay cosas que destacan y una tiene que barrer para casa, pero parto de la idea de que todos y cada uno hacen un magnífico trabajo. El descubrimiento para mí ha sido Eduard Mauri, que, aparte de ser uno de los hermanos gemelos, hace 8 papeles más. Casi ná! La energía, presencia y movimiento que tiene en escena es fascinante. Pero con lo que me quedo, y más me sorprendió, es con el parecido que tiene con el protagonista (Toni Viñals). Los movimientos, la posición de las manos…increíble. Aluciné! Lucia Torres, su locura y su voz destacan en cualquier musical. Y sus caras a la hora de interpretar comedia es genial. Pese a no tener mucho texto sus personajes siempre están vivos en escena y eso es muy difícil. A esta chica hay que tenerla muy en cuenta porque vale oro. Albert Mora, quien hace de Philippe (el maestro de esgrima dentro del musical) también me gustó mucho. Tiene un numerazo de comedia del Arte junto a Viñals que para mí (de momento) es una de las partes que más me gusta. Jan Forrellat es otra de las voces del musical. Uno de los enamorados de la comedia del arte y parte del pueblo francés. Me encanta la primera intervención que hace en solitario cantando. Y, como Lucía, tiene el handicap de tener que mantener vivo el personaje mientras los demás interpretan sus textos. Y evidentemente en muchos momento se lleva el foco y provoca la risa en el público con su número improvisado de mimo con el personaje del enamorado. Además tiene otro número del que no desvelaré mucho pero que puede lucir su gran voz. Otro gran fichaje. Frank Capdet, quien consigue un personaje realmente odioso y repulsivo con su “Montsenyor”. Un personaje que además de provocar asco tiene grandes momentos cómicos. Además también hace del doble de Iván Labanda porque ubrirá también el papel de El Marqués. Mucha curiosidad por verle.

Clara Moraleda es otra de las sorpresas de la producción. Ha hecho un trabajo fantástico de esgrima y comedia del arte. Y con la gracia natural que ella tiene consigue un personaje muy entrañable y muy divertido. Además es de aquellas personas que da mucha rabia porque ya su voz está perfectamente colocada. Tienes la sensación de que, por mucho que la descuide siempre va a tener esa colocación. Y le va como anillo al dedo al personaje que interpreta (Fanny).

Mireia Mambo, quien interpreta a Camila es una explosión de energía y físico. Es una bomba escenica que se ha de ver. Quienes hayáis tenido al suerte de verla en Sister Act no os la perdáis en Scaramouche. El esfuerzo de hacer un musical en un idioma que no es el tuyo es un punto a favor y la dicción que tiene hace que no desentone.

Ana San Martín interpreta a Olympia, un personaje inspirado en la defensora de los derechos de la mujer en la época de la revolución. Otra de las actrices que ya demostró que para ella el catalán no es un problema con su Blanca de Mar i Cel. Segundo proyecto con Dagoll Dagom y desde luego el idioma ya no tiene secretos para ella. Se la ve muy cómoda. El personaje es genial. La he descubierto en un registro totalmente distinto y me encanta. La voz ya la destaque en su dia. Insisto que es una partitura complicada y la verdad es que Ana la interpreta muy bien. Está fantástica.

Ivan Labanda hace del malvado Marqués de Echalonne y está magnífico. Divertido, payaso, y da mucha rabia. El conocimiento en doblaje que tiene le da, desde mi punto de vista, una voz al personaje que le va como anillo al dedo. Y el punto de doctor Maligno que incorpora resulta muy cómico. Ese juego de ser el malo y a la vez el payaso. Además hay que destacar que no sabía nada de esgrima y ha hecho un trabajazo espectacular con el handicap añadido de tener que luchar con ese traje que…pesa lo suyo. Está tremendo, no os lo perdáis.

Y por último siempre me guardo lo mejor para el final. Mi nuevo héroe favorito: Toni Viñals.Toni encarna al héroe enmascarado, quien cuando no lleva la máscara se llama René, uno de los hermanos gemelos. Por otro lado, y con una interpretación totalmente distinta, también encarna al entrañable Louis, el hermano estudioso y tímido, amante de la física y enamorado de Olympia.

Una vez más yo no sé qué decir ya de este hombre. Le definen como el actor de moda y no me extraña. Está claro que para todo aquel que me lea y sepa mi debilidad por Toni no tendré ninguna credibilidad pero están claras dos cosas: nunca dejará de sorprenderme y no es de este planeta. Por más que me empeñe en pensar que ya le he visto hacer de todo (y muchas de las cosas ya han sido insuperables, como su último balla amb mi) siempre tendrá un nuevo proyecto en que yo me desespere pensando en cómo lo hace para dejarme con la boca abierta. Le he visto luchar con la espada en otras ocasiones y aquí se me caía la baba viendo la elegancia que tiene y la energía. Un saltimbanqui que no para quieto y que hace la seña de identidad de ese Scaramouche que pretende ridiculizar a la nobleza. Vocalmente, creo que es uno de los cantantes mejor preparados y más capaces. Tiene una voz particular y muy personal que se aleja del tópico y la típica voz de musical. Lo cual le da mucha personalidad y hace que trasmita mucho más. El rango vocal que tiene ya lo he perdido. Yo creo que ya no le quedan notas en el piano por hacer en todo lo que lleva de carrera. Interpretativamente está impecable. La diferencia entre los dos hermanos está clara desde el primer segundo y la trasformación que sufre uno de sus personajes está perfectamente ejecutado. En esta ocasión no le toca bailar mucho, pero si tiene mucho movimiento y tengo que destacar siempre su elegancia. Toni bailando o moviéndose es ELEGANCIA y presencia escénica. Se come cualquier escenario. Y además de todo esto, es que hay que decirlo…está GUAPO! La verdad es que el personaje parece hecho para él y está espectacular.

Bravo  a todos por el trabajo, el esfuerzo, el saber hacer y las ganas. No he podido volver a Madrid más motivada y encantada. Sólo me queda desear una larga vida a este musical y que todos los que forman parte de él lo disfruten tanto o más de lo que lo he disfrutado yo.

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Lo último que me queda es preguntar: Si ya habéis hecho esto en las previas, a dónde vais a llegar cuando esté rodado? Me quito, el sombrero, la cabeza y la máscara.

Tothom a punt perque arriba SCARAMOUCHE. Obrim la porta a l’esperança!

 

 

Aquellos maravillosos años…

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“Volver a empezar otra vez…volver a estrenar zapatos y libros. Volver a encontrar los viejos amigos. Y juntos volver a empezar”

¿Quién no ha odiado esa canción alguna vez? Todos, por estas fechas, la empezábamos a escuchar y era como el punto de no retorno. Un punto en el que se veía la cuenta atrás de la libertad, de la felicidad. Una gran campaña de publicidad de El Corte inglés que se convertía en la pesadilla principal de los sueños de los niños por la noche.Sin embargo para mi significaba todo lo contrario.

Últimamente añoro esos años. Debe ser el año de la nostalgia (Nintendo ya se ha dado mucha cuenta de ello y han apostado mucho por ese caballo que parece que será ganador). Llega mediados de agosto y recuerdo cómo iba con mis padres a comprar el uniforme nuevo “verde botella” que exigía el colegio, esos estuches y material escolar que se quedaban guardados en perfecto estado deseando que llegara el día de empezar el cole para poder estrenarlos…El primer día de clase, el reencuentro con profesores y amigos y la sorpresa de lo que te ibas a encontrar y quién te iba a dar clase ese año…Se echa mucho de menos.

Era una época sin preocupaciones. Tu mayor problema y agobio (incluso tu mayor enemigo) eran los exámenes. Y cuando te vas haciendo mayor te das cuenta que eso sólo es la punta del iceberg, qué solo has empezado a escalar la montaña de problemas que vendrán llamada adultez. Fueron tiempos muy felices…

No puedo negar que no haya habido momentos felices desde entonces. Hay tantas razones por las que estar feliz que siempre daré las gracias. Gracias por hacerme ver cuál es la profesión que amo incondicionalmente y por la que lucho cada día. Gracias por las personas que conoces un día sin más, a pesar de que tú ibas a ver a otras, y se convierten en amigos, familia, maestros, hermanos…e amores incondicionales. Gracias por las lecciones que me da la vida y porque siempre me conduce por el buen camino y me aleja de lo malo…Miles de razones que no acabarían nunca. Y todo lo que queda, porque el camino no ha hecho más que empezar.

Pero echo de menos estrenar libros,mochilas, lapiceros, bolígrafos, las clases, los recreos, los amigos…Y aunque es verdad que siempre se puede “volver a empezar”, cada etapa tiene su tiempo y su lugar, su lección y su recreo.

No conviene anclarse en el pasado y olvidarse de vivir. Porque lo pasado, pasado está y el futuro, como diría el maestro Andreu Buenafuente, no lo ha visto nadie.

¡Comenzamos!

Problemas de ombligo

Son muy serios y cada vez cuestan más diagnosticarlos por el rechazo que produce en el paciente.

Ahora en serio. Hoy me gustaría plantearos una reflexión: ¿Por qué nos miramos tanto el ombligo? ¿Por qué no somos capaces de ver que es más importante la viga que tenemos en el ojo que la paja ajena?

Cada vez aguanto menos la televisión. No la entiendo. Y no entiendo la cantidad de programas que se emiten en una cadena (que no diremos su nombre pero empieza por “tele” y acaba por “cinco”). De hecho creo que no he vuelto a ver nada en la tele. Sölo sigo siendo fiel a Andreu Buenafuente (y el resto del equipo) y algún concurso. Poco más. El resto se ha vuelto una vorágine de insultos, faltas de respeto, violaciones de intimidad…que nunca entenderé. Nunca podré comprender cómo interesan tanto esas “mierdas”. Es como la política. Cada vez más peleas y más egos en vez de arreglar el problema de España.

Pero la culpa, como intento explicar, no es de las cadenas ni de los políticos (hasta cierto punto, obviamente). La culpa la tenemos nosotros porque, como decía, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

Muchas veces me he encontrado con la situación (ya sea en mi o en otra persona) en la que unos amigos discuten. Y lo que antes era un preciosa amistad, ahora es un odio irreparable. Para empezar pienso que si esta situación torna tan dramática es que no había tal amistad por alguna parte. Era interés. Pero sigamos: tenemos la situación de odio y una de las partes decide hacer borrón y cuenta nueva. No le parece correcto seguir teniendo esa persona en su vida. La otra parte en vez de reflexionar aprovecha para sacar sapos y culebras por su boca. Amigo o amiga, ¿no has pensado que a lo mejor la culpa la puedes tener tú? ¿Tanto te miras el ombligo que no eres capaz de reflexionar ni un minuto por qué la otra persona te está tratando o ha reaccionado así? ¿De verdad te quedas tranquilo/a pensando que llevas razón porque sí?
El Ego señores. Ese espectro que nos acompaña y que parece querer beneficiarnos pero que, en realidad, nos convierte en peores personas. Hay que quererse uno mismo, pero nunca por encima de los demás porque nadie está por encima de nadie. Existen las jerarquías y no es nada malo. Pienso que sin ellas no habría orden. Pero en derechos y deberes estamos (o deberíamos) estar todos igualados.

He tenido la desgracia de toparme con mucha gente así. Gente que sólo piensa en sí misma, que todo lo hace bien y el resto no vale nada. Y encima consiguen que las buenas personas se sientan una mierda. Pero la realidad es que cuando esas personas se encuentran solas el ego no les sirve de nada. Compañeros de trabajo que se pisotean en vez de luchar por hacer su trabajo lo mejor posible, personas que se creen espectaculares cuando no valen nada, supuestos líderes que se creen rodeados de gente y en realidad están más solos que la una, compañeros que, sin motivo, roban trabajos…

Solo puedo decir una cosa: qué pena… Gracias a Dios, cada vez me voy quedando con menos gente de esta clase.

Ojalá pudiéramos pararnos a pensar más qué hemos hecho mal nosotros y no que la persona que tenemos al lado es un hijo de la gran… Bretaña, como dirían los Monty Python.