Ni tan mal…no?

Ya llevamos dos días de 2017. Parece que a todo el mundo le gusta empezar un nuevo año. Parece que cerramos una puerta con candado, olvidando todo lo malo y nos quedamos sólo con lo bueno y lo que vendrá.

La realidad es que ha pasado un año que para mí ha sido…diferente. No ha tan sido malo y desde luego puedo estar agradecida de los buenos momentos. Será que acabo de volver de lo que, para mí, es mi verdadera casa y vuelvo positiva. Pero como suelen decir lo malo se olvida y lo bueno se queda. Y desde luego tengo muchas cosas con las que quedarme.

Este año no iré repasando mes por mes de lo que ha sido mi ciclo de 365 días. Seré más escueta. Pero si destacar aquello con lo que me quedo de este año:

  • Descubrir quien está a mi lado apoyándome cada día.
  • Poder avanzar en mi profesión, aprendiendo a base de palos o a base de ensayos y actuaciones, de castings buenos o malos, de oportunidades aprovechadas aunque no hayan tenido buen final… de esta montaña rusa que es la vida del actor. Dura pero muy agradecida.
  • Descubrir que hay gente que confía en mi, apuesta por mi, se arriega y gana. A esa gente, gracias.
  • Haber tenido la oportunidad de trabajar en algo que no es lo mio, porque me ha permitido hacer nuevos amigos y conocer gente maravillosa.
  • Tener cada día más claro que Barcelona tiene algo que ningún otro sitio tiene.
  • Toda la gente que he conocido y conozco. Que ha estado y está. Desde hace mucho o desde hace poco. Pero gente que me hace sentirme querida y arropada.
  • Y para terminar me quedo con esta palabra: Scaramouche!

Obvio que tengo que destacar por encima de todo esto último. El simple hecho de estar en ese teatro ya es una motivación. Pero toda la gente que he podido conocer y a los que ya conocía que sigan estando ahí…no hay palabras de cariño ni agradecimiento para expresarlo…bueno sí, y sólo se me ocurre una: familia.

Ha sido un año que no olvidaré fácilmente y del que espero sacar un aprendizaje enorme. Muchas gracias 2016. ¡2017, allá vamos! Tengo la sensación de que nos traerás muchas y buenas sorpresas. “Endevant! ningú no pot parar el que està pasant”

¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!

Tothom a punt, ja ha arribat Scaramouche!

Tengo un nuevo héroe favorito. Ni Marvel, ni DC. Scaramouche ha robado mi corazón y lo ha encerrado junto a su máscara en los camerinos del Teatre Victòria. Vaaaale, vamos a dejarnos de moñadas y voy a intentar hacer una reseña como Dios manda. Aunque después de lo vivido estos días en las previas…va a ser difícil que no se escape algún sentimiento. Entended que todavía estoy en shock y digiriendo todo lo que ha pasado.

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Revolución Francesa: 1789. El pueblo, como siempre, oprimido y manipulado por los que tienen más poder. ¿Quién podrá ayudarlos? ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No, es SCARAMOUCHE! El héroe enmascarado, se burla del poder a través de su agilidad, su afilada lengua y su espada.

La historia se centra en este personaje de la comedia del arte, interpretado por el gran actor de moda (Toni Viñals). Una máscara que esconde la identidad de René, un revolucionario criado en una compañía de comedia del arte y separado al nacer de su hermano gemelo Louis. Scaramouche lucha contra la injusticia a la que está sometido el pueblo francés. Pero no es fácil contra el enemigo número uno: EL Marqués de L’Echalonne (Iván Labanda). Y…no voy a contar más porque al final seguro que acabo haciendo algún spoiler. Para saber más, Barcerlona-Paral.lel-Teatre Victoria. No tiene pérdida.

14355714_10153673845497000_5606448961789289057_nDagoll Dagom se ha superado una vez más. El teatro musical es un compendio de disciplinas muy complicado. Es una prueba de resistencia desde el el primer casting hasta que acaba el proyecto (sin contar que te sigues formado en los ratos libres). Aparte de las tres disciplinas que todos conocemos y por las que se caracteriza el teatro musical, Dagoll Dagom ha apostado por la esgrima escénica y la comedia del arte. Si sumamos todo nos sale un resultado de 5 disciplinas. Eso ya es una locura. Pero el resultado ha sido increíble. Las ideas previas que me hice de lo que iba viendo y escuchando no tienen ni punto de comparación con lo que viví en el teatro Victoria estos días.

La música que ha compuesto el maestro Guinovart...es una pasada. Te transporta a una sensación de revolución, esperanza, lucha y aventuras que recuerda a las películas de la época, películas de capa y espada con las que todos acabábamos disfrazándonos y blandiendo lo primero que se asemejara a una espada. Además mantiene lo que yo llamo “el efecto Guinovart”: partitura compleja que hace que cuando más la escuche más te gusta. Siempre diré que Albert Guinovart es nuestro Sondheim español. Además, la orquesta no puede estar mejor dirigida. El maestro Joan Vives se encarga una vez más de interpretar y hacer interpretar las partituras de Guinovart. Pero Vives es otro todoterreno de la dirección musical. Está por todos y para todos dando entradas, salidas, tempos, ritmos, arreglando fallos al segundo…impresionante!

El vestuario y la escenografía también es digno de admiración. No podía cerrar la boca de ver tanta voluptuosidad, tanta grandeza…y tanta pasta invertida porque eso ha sido pasta. Y se nota. Desde luego este fin de semana me lo he pasado en un palacio de Versalles y en las calles de Francia. Además de alucinar con los cambio de vestuario que tienen. Algunos son muy rápidos y complicados.

La dirección…en fin. Qué puedo decir de mi admirada compañía Dagoll Dagom. Es más que obvio la admiración que les profeso. Tuve la suerte de hacer el casting para este musical (que ya para mi fue un privilegio) y en la vida me han hecho sentirme tan cómoda. Evidentemente te pones nerviosa, no deja de ser un proyecto importante. Pero fue pasar al escenario y tener la sensación de estar cantando en una cena familiar. Joan LLuis Bozzo, Ana Rosa Cisquella y Miquel Periel han conseguido superarse a sí mismos con esta nueva aventura. El libreto, las letras, el guión, el movimiento, la dirección…todo (ayudados por David Pintó en la dirección y Francesc Abós en el movimiento y coreografía) ha sido un esfuerzo titánico del que estoy segura que verá su recompensa con la larga vida que deseo y estoy segura que tendrá este nuevo musical y con todo el público que va a quedar fascinado.

Uno de los puntos a destacar es la lucha de espadas. La esgrima escénica es fascinante y si está bien montada y dirigida entonces ya olvídate. Acabarás queriendo dar clases. Os lo aseguro. Y eso es lo que pasa con Scaramouche. Eso es lo que pasa cuando contratas a Jesús Esperanza y depositas toda tu confianza en su elegancia, conocimientos y savoire-faire. No puedo decir mucho más de las coreografías de esgrima porque simplemente se tienen que ver. Impresionan.

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Y por último, y no menos importante, este musical no podria haber sido posible sin ese pedazo de elenco que son maravillosos. Del primero al último. Hasta los papeles más pequeños tiene su presencia. Yo siempre digo que no hay papeles pequeños si no actores mediocres. Hasta de la más mínima frase se puede hacer algo de peso. Pero evidentemente hay cosas que destacan y una tiene que barrer para casa, pero parto de la idea de que todos y cada uno hacen un magnífico trabajo. El descubrimiento para mí ha sido Eduard Mauri, que, aparte de ser uno de los hermanos gemelos, hace 8 papeles más. Casi ná! La energía, presencia y movimiento que tiene en escena es fascinante. Pero con lo que me quedo, y más me sorprendió, es con el parecido que tiene con el protagonista (Toni Viñals). Los movimientos, la posición de las manos…increíble. Aluciné! Lucia Torres, su locura y su voz destacan en cualquier musical. Y sus caras a la hora de interpretar comedia es genial. Pese a no tener mucho texto sus personajes siempre están vivos en escena y eso es muy difícil. A esta chica hay que tenerla muy en cuenta porque vale oro. Albert Mora, quien hace de Philippe (el maestro de esgrima dentro del musical) también me gustó mucho. Tiene un numerazo de comedia del Arte junto a Viñals que para mí (de momento) es una de las partes que más me gusta. Jan Forrellat es otra de las voces del musical. Uno de los enamorados de la comedia del arte y parte del pueblo francés. Me encanta la primera intervención que hace en solitario cantando. Y, como Lucía, tiene el handicap de tener que mantener vivo el personaje mientras los demás interpretan sus textos. Y evidentemente en muchos momento se lleva el foco y provoca la risa en el público con su número improvisado de mimo con el personaje del enamorado. Además tiene otro número del que no desvelaré mucho pero que puede lucir su gran voz. Otro gran fichaje. Frank Capdet, quien consigue un personaje realmente odioso y repulsivo con su “Montsenyor”. Un personaje que además de provocar asco tiene grandes momentos cómicos. Además también hace del doble de Iván Labanda porque ubrirá también el papel de El Marqués. Mucha curiosidad por verle.

Clara Moraleda es otra de las sorpresas de la producción. Ha hecho un trabajo fantástico de esgrima y comedia del arte. Y con la gracia natural que ella tiene consigue un personaje muy entrañable y muy divertido. Además es de aquellas personas que da mucha rabia porque ya su voz está perfectamente colocada. Tienes la sensación de que, por mucho que la descuide siempre va a tener esa colocación. Y le va como anillo al dedo al personaje que interpreta (Fanny).

Mireia Mambo, quien interpreta a Camila es una explosión de energía y físico. Es una bomba escenica que se ha de ver. Quienes hayáis tenido al suerte de verla en Sister Act no os la perdáis en Scaramouche. El esfuerzo de hacer un musical en un idioma que no es el tuyo es un punto a favor y la dicción que tiene hace que no desentone.

Ana San Martín interpreta a Olympia, un personaje inspirado en la defensora de los derechos de la mujer en la época de la revolución. Otra de las actrices que ya demostró que para ella el catalán no es un problema con su Blanca de Mar i Cel. Segundo proyecto con Dagoll Dagom y desde luego el idioma ya no tiene secretos para ella. Se la ve muy cómoda. El personaje es genial. La he descubierto en un registro totalmente distinto y me encanta. La voz ya la destaque en su dia. Insisto que es una partitura complicada y la verdad es que Ana la interpreta muy bien. Está fantástica.

Ivan Labanda hace del malvado Marqués de Echalonne y está magnífico. Divertido, payaso, y da mucha rabia. El conocimiento en doblaje que tiene le da, desde mi punto de vista, una voz al personaje que le va como anillo al dedo. Y el punto de doctor Maligno que incorpora resulta muy cómico. Ese juego de ser el malo y a la vez el payaso. Además hay que destacar que no sabía nada de esgrima y ha hecho un trabajazo espectacular con el handicap añadido de tener que luchar con ese traje que…pesa lo suyo. Está tremendo, no os lo perdáis.

Y por último siempre me guardo lo mejor para el final. Mi nuevo héroe favorito: Toni Viñals.Toni encarna al héroe enmascarado, quien cuando no lleva la máscara se llama René, uno de los hermanos gemelos. Por otro lado, y con una interpretación totalmente distinta, también encarna al entrañable Louis, el hermano estudioso y tímido, amante de la física y enamorado de Olympia.

Una vez más yo no sé qué decir ya de este hombre. Le definen como el actor de moda y no me extraña. Está claro que para todo aquel que me lea y sepa mi debilidad por Toni no tendré ninguna credibilidad pero están claras dos cosas: nunca dejará de sorprenderme y no es de este planeta. Por más que me empeñe en pensar que ya le he visto hacer de todo (y muchas de las cosas ya han sido insuperables, como su último balla amb mi) siempre tendrá un nuevo proyecto en que yo me desespere pensando en cómo lo hace para dejarme con la boca abierta. Le he visto luchar con la espada en otras ocasiones y aquí se me caía la baba viendo la elegancia que tiene y la energía. Un saltimbanqui que no para quieto y que hace la seña de identidad de ese Scaramouche que pretende ridiculizar a la nobleza. Vocalmente, creo que es uno de los cantantes mejor preparados y más capaces. Tiene una voz particular y muy personal que se aleja del tópico y la típica voz de musical. Lo cual le da mucha personalidad y hace que trasmita mucho más. El rango vocal que tiene ya lo he perdido. Yo creo que ya no le quedan notas en el piano por hacer en todo lo que lleva de carrera. Interpretativamente está impecable. La diferencia entre los dos hermanos está clara desde el primer segundo y la trasformación que sufre uno de sus personajes está perfectamente ejecutado. En esta ocasión no le toca bailar mucho, pero si tiene mucho movimiento y tengo que destacar siempre su elegancia. Toni bailando o moviéndose es ELEGANCIA y presencia escénica. Se come cualquier escenario. Y además de todo esto, es que hay que decirlo…está GUAPO! La verdad es que el personaje parece hecho para él y está espectacular.

Bravo  a todos por el trabajo, el esfuerzo, el saber hacer y las ganas. No he podido volver a Madrid más motivada y encantada. Sólo me queda desear una larga vida a este musical y que todos los que forman parte de él lo disfruten tanto o más de lo que lo he disfrutado yo.

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Lo último que me queda es preguntar: Si ya habéis hecho esto en las previas, a dónde vais a llegar cuando esté rodado? Me quito, el sombrero, la cabeza y la máscara.

Tothom a punt perque arriba SCARAMOUCHE. Obrim la porta a l’esperança!

 

 

Aquellos maravillosos años…

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“Volver a empezar otra vez…volver a estrenar zapatos y libros. Volver a encontrar los viejos amigos. Y juntos volver a empezar”

¿Quién no ha odiado esa canción alguna vez? Todos, por estas fechas, la empezábamos a escuchar y era como el punto de no retorno. Un punto en el que se veía la cuenta atrás de la libertad, de la felicidad. Una gran campaña de publicidad de El Corte inglés que se convertía en la pesadilla principal de los sueños de los niños por la noche.Sin embargo para mi significaba todo lo contrario.

Últimamente añoro esos años. Debe ser el año de la nostalgia (Nintendo ya se ha dado mucha cuenta de ello y han apostado mucho por ese caballo que parece que será ganador). Llega mediados de agosto y recuerdo cómo iba con mis padres a comprar el uniforme nuevo “verde botella” que exigía el colegio, esos estuches y material escolar que se quedaban guardados en perfecto estado deseando que llegara el día de empezar el cole para poder estrenarlos…El primer día de clase, el reencuentro con profesores y amigos y la sorpresa de lo que te ibas a encontrar y quién te iba a dar clase ese año…Se echa mucho de menos.

Era una época sin preocupaciones. Tu mayor problema y agobio (incluso tu mayor enemigo) eran los exámenes. Y cuando te vas haciendo mayor te das cuenta que eso sólo es la punta del iceberg, qué solo has empezado a escalar la montaña de problemas que vendrán llamada adultez. Fueron tiempos muy felices…

No puedo negar que no haya habido momentos felices desde entonces. Hay tantas razones por las que estar feliz que siempre daré las gracias. Gracias por hacerme ver cuál es la profesión que amo incondicionalmente y por la que lucho cada día. Gracias por las personas que conoces un día sin más, a pesar de que tú ibas a ver a otras, y se convierten en amigos, familia, maestros, hermanos…e amores incondicionales. Gracias por las lecciones que me da la vida y porque siempre me conduce por el buen camino y me aleja de lo malo…Miles de razones que no acabarían nunca. Y todo lo que queda, porque el camino no ha hecho más que empezar.

Pero echo de menos estrenar libros,mochilas, lapiceros, bolígrafos, las clases, los recreos, los amigos…Y aunque es verdad que siempre se puede “volver a empezar”, cada etapa tiene su tiempo y su lugar, su lección y su recreo.

No conviene anclarse en el pasado y olvidarse de vivir. Porque lo pasado, pasado está y el futuro, como diría el maestro Andreu Buenafuente, no lo ha visto nadie.

¡Comenzamos!

Problemas de ombligo

Son muy serios y cada vez cuestan más diagnosticarlos por el rechazo que produce en el paciente.

Ahora en serio. Hoy me gustaría plantearos una reflexión: ¿Por qué nos miramos tanto el ombligo? ¿Por qué no somos capaces de ver que es más importante la viga que tenemos en el ojo que la paja ajena?

Cada vez aguanto menos la televisión. No la entiendo. Y no entiendo la cantidad de programas que se emiten en una cadena (que no diremos su nombre pero empieza por “tele” y acaba por “cinco”). De hecho creo que no he vuelto a ver nada en la tele. Sölo sigo siendo fiel a Andreu Buenafuente (y el resto del equipo) y algún concurso. Poco más. El resto se ha vuelto una vorágine de insultos, faltas de respeto, violaciones de intimidad…que nunca entenderé. Nunca podré comprender cómo interesan tanto esas “mierdas”. Es como la política. Cada vez más peleas y más egos en vez de arreglar el problema de España.

Pero la culpa, como intento explicar, no es de las cadenas ni de los políticos (hasta cierto punto, obviamente). La culpa la tenemos nosotros porque, como decía, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

Muchas veces me he encontrado con la situación (ya sea en mi o en otra persona) en la que unos amigos discuten. Y lo que antes era un preciosa amistad, ahora es un odio irreparable. Para empezar pienso que si esta situación torna tan dramática es que no había tal amistad por alguna parte. Era interés. Pero sigamos: tenemos la situación de odio y una de las partes decide hacer borrón y cuenta nueva. No le parece correcto seguir teniendo esa persona en su vida. La otra parte en vez de reflexionar aprovecha para sacar sapos y culebras por su boca. Amigo o amiga, ¿no has pensado que a lo mejor la culpa la puedes tener tú? ¿Tanto te miras el ombligo que no eres capaz de reflexionar ni un minuto por qué la otra persona te está tratando o ha reaccionado así? ¿De verdad te quedas tranquilo/a pensando que llevas razón porque sí?
El Ego señores. Ese espectro que nos acompaña y que parece querer beneficiarnos pero que, en realidad, nos convierte en peores personas. Hay que quererse uno mismo, pero nunca por encima de los demás porque nadie está por encima de nadie. Existen las jerarquías y no es nada malo. Pienso que sin ellas no habría orden. Pero en derechos y deberes estamos (o deberíamos) estar todos igualados.

He tenido la desgracia de toparme con mucha gente así. Gente que sólo piensa en sí misma, que todo lo hace bien y el resto no vale nada. Y encima consiguen que las buenas personas se sientan una mierda. Pero la realidad es que cuando esas personas se encuentran solas el ego no les sirve de nada. Compañeros de trabajo que se pisotean en vez de luchar por hacer su trabajo lo mejor posible, personas que se creen espectaculares cuando no valen nada, supuestos líderes que se creen rodeados de gente y en realidad están más solos que la una, compañeros que, sin motivo, roban trabajos…

Solo puedo decir una cosa: qué pena… Gracias a Dios, cada vez me voy quedando con menos gente de esta clase.

Ojalá pudiéramos pararnos a pensar más qué hemos hecho mal nosotros y no que la persona que tenemos al lado es un hijo de la gran… Bretaña, como dirían los Monty Python.

 

Esta juventud…

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Hoy vengo a comentaros algo que siempre me ha hecho gracia. Podemos decir que hasta vengo a denunciar un hecho que siempre ha sido polémico: la educación de la juventud “de hoy en día”. Os pongo en contexto partiendo de la siguiente premisa: Siempre he respetado y respetaré a la gente mayor. Me parece gente entrañable que siempre hay que ayudar.

Ayer, día 17 de Enero, fui al teatro muy contenta de ver a tres de mis profes sobre el escenario. El musical que fui a ver (¿algún día iré a ver una obra de texto?) era “La Viuda Alegre”. Opereta que os recomendaría si no fuera por el pequeño imprevisto de que ya han terminado. Ayer era la última función. Pero irán a Pamplona. Ahí lo dejo…
Total…hasta aquí todo correcto. Me sorprendió ver que el teatro estaba lleno de gente mayor pero también me hizo gracia ver a gente de esa franja de edad disfrutando de un musical. Cuando comenzó el musical y la orquesta tocaba sus primeras notas de afinación, la gente seguía hablando, ya habiendo dado el aviso de que la función iba a comenzar. Después de eso estuve 12 minutos sin enterarme de nada porque todo el mundo se puso de acuerdo para toser de una forma escandalosa. No pasa nada, a mi también me han dado ataques de tos viendo algún musical. Eso sí, yo intentaba taparme la boca con todo lo que tuviera a mano para no hacer tanto ruido y no molestar a los actores porque ya no sabía donde meterme…pero en fin, no pasa nada. Como ya he dicho, a todos nos puede dar un ataque de tos.

Lo siguiente fue una tertulia sobre lo que iba sucediendo en las distintas escenas en un tono de voz…digamos no correcto para una función de teatro. No pasa nada, la gente mayor suele hacer estas cosas. Les entra el síndrome del comentarista y optan por no hacer ni caso a lo que están viendo y comentar todo aquello que se les pasa por la cabeza. Yo estoy acostumbrada, mi abuela hace igual. El día que consiga ver, ya no una película, si no un capítulo de “los simpson” en silencio con ella sabré que habré muerto y estaré en el cielo.

A continuación, y pensando, ingenua de mi, que ya podría disfrutar de la función a gusto, aconteció uno de los momentos claves de la tarde/noche: El escupitajo. Sí, amigos…una señora, tan tranquila ella, decidió que, después de pelearse con el envoltorio de un caramelo haciendo el pertinaz ruido (obvio, esto no podía faltar), decidió, que en un momento de texto en el que no habría música que tapara el ruido, escupir. Se le habría quedado un cachito del envoltorio del caramelo y decidió escupirlo con toda la potencia que sus pulmones le pudieron aportar sin hacer que la dentadura postiza saliera detrás (dato importante: no sé si la señora tenía dentadura). Después de eso pude disfrutar por fin de las grandes voces y bailes de la representación.

Al acabar la función me dispuse a ir al lavabo en el cual había un poquito de cola. Cuando sólo quedaba una persona delante mío aparece otra señor de avanzada edad por la puerta (supongo que saltándose la inmensa cola que había detrás de mí). Y con la frase “¿están todos ocupados?” fue a revisar uno por uno los lavabos. Cuando acabó se colocó con todo el morro delante mío. No pasa nada, no me importó que esperara ahí si luego era consecuente con el orden de la cola…¡Pues evidentemente no! Con todo el morro se coló.

A ver…señoras de avanzada edad que se quejan de “cómo está la juventud hoy en día”… la juventud de hoy en día suele ser mucho más respetuosa de lo que son ustedes. Suele tener más educación de la que tienen ustedes. Evidentemente hay de todo en la viña del señor. La mala educación, el descaro, la falta de respeto y demás no son cosas de la edad. Son características intrínsecas a la persona. Así que dejen de meterse con la juventud de hoy en día y den ejemplo.

Orgullo, honor y placer (parte 2)

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Los ensayos fueron sucediendo como los días. Rápidos y fugaces. Pero disfrutaba cada hora, cada minuto, cada segundo. Saboreaba cada frase y cada gesto de ambos personajes. Tenía dos bombones que se derretirían en poco tiempo. Así que había que intentar saborearlos poco a poco para que su sabor no se desvaneciera rápidamente.

Pero faltaba algo. No terminaba de disfrutar a ese padre porque no me terminaba de salir. Simba era fácil. La forma de ser que tengo y mi energía le iban mucho al personaje. Pero Mufasa que no es tan pasional ni visceral no acababa de salirme. Pero como siempre Humberto (mi porfe de interpretación) siempre estaba ahí para abrirnos los ojos cuando ya estábamos bloqueados. Y bastó una tutoría para tener claro cómo iba a afrontar ese reto.

Al final llegó el gran día: el estreno. tantas horas de trabajo que al final se vieron reflejadas en una hora que pasó como una estrella fugaz. Pero que mereció la pena. Es algo que siempre se me quedará dentro. Ojalá pudiéramos repetirlo. Y si lo hiciéramos volvería a contar con cada uno de mis compañeros porque entre todos conseguimos crear algo muy bonito. Tanto que hoy en día sigo viendo y emocionándome.

(Grabación del Domingo 28 de Junio de 2015)

He podido ver el resultado mil veces y cada vez me fijo en distintas cosas. Me parece increíble lo bonito que quedó y sin escenografía ni atrezzo que nos ayudaran. Solo nuestro cuerpo y nuestra voz, y nuestro deseo de que saliera un trabajo. Porque en el fondo todos queríamos lograr un buen resultado para todos aquellos que vinieron a vernos.

No puedo dejar de destacar el trabajo de mis compañeros porque era un trabajo de grupo. Siempre lo diré. No hubiera quedado tan especial  sin el trabajazo y la energía de mis compañeros de 1º de modulo. Mi Mufasa no hubiera quedado igual sin el trabajo de mi compañera Sara Vega. Tuve un hijo inmejorable. Creo que una de las escenas más bonitas empieza cuando Mufasa va a rescatar a Simba y Nala al cementerio de elefantes y acaba explicándole a su hijo que nunca estará solo con la cancion “Están en ti”. No pudimos tener a un Zazú mejor: el movimiento de alas de Adriana Merlo era inmejorable. Cada vez que lo veo alucino más. Hakuna Matata no podía tener mejor significado con Gema y Mary haciendo de Timón y Pumba respectivamente. La complicidad con Rafiki (Marta Mateos) hiceron únicas las escenas de “El vive en ti” (en los que no pude evitar llorar de la emoción los dos días) y la canción de “El Ciclo Sin Fin”.

Un Scar (Roberto “Track” Siles) que me dio mucho en escena. Porque ¿cómo haces para odiar a una persona que te cae bien? Con escucha. Y cuando mi compañero hablaba veía al mismísimo Scar de dibujos, ese que tanto odiaba de pequeña. Cuando hacía de Simba veía a Scar y cuando hacía de Mufasa veía a ese compañero con el que tenía muchas discusiones en las que me sacaba de quicio pero en el fondo apreciaba porque hacían crecer la pantomima. Vamos como dos hermanos. Como los dos hermanos que estábamos representando.

Una Nala (Laura Carralero) que gracias a todo lo vivido y las muchas horas que pasamos en la escuela compartiendo año de promoción dieron el resultado que cabe esperar de dos compañeras que se conocen bien. Creo que en el fondo las escenas de Simba y Nala quedaron bonitas porque nos conocíamos demasiado. Hay veces que tienes química con una persona en escena y a pesar de todo lo que pueda pasar fuera, el resultado en el escenario sale como debe salir.

Sólo me queda agradecer como siempre a esas personas que depositaron su confianza en mi para hacer estos dos personajes. Fue un orgullo de reparto (todos mis compañeros y profesores que también hicieron un trabajo increíble desde la dirección artística, vocal y coreográfica) y honor poder interpretar a Simba y Mufasa y un placer sentir cómo el público reía, se emocionaba, lloraba y salía fascinado de este gran trabajo.

Habrá fallos y todo es mejorable. Sin embargo he de admitir que de este trabajo me siento muy orgullosa.

“Simba, mira las estrellas. Los grandes reyes del pasado nos vigilan desde esas estrellas. Y cuando te sientas solo recuerda que esos reyes estarán ahí para guiarte…y yo tambien.”

 

Orgullo, honor y placer (parte 1)

Si buscamos en el diccionario estas tres palabras (buscadlas anda, no me hagáis hacer un corta-pega) sólo la primera tiene connotaciones negativas. Pero cuando se siente hacia otras personas, ¿se considera como tal?

No me oiréis mencionar mucho la palabra orgullo. Sólo la suelo utilizar para referirme a una persona. Una persona que tengo el honor de llamar amigo. Una persona que es un placer ver encima de un escenario. Un persona que tengo el honor de tener en mi vida y que es un placer compartir el tiempo con él. Como dirían en Catalunya..”no cal que digui qui es, oi” (no hace falta que diga quien es).

Pero hoy soy capaz de decir que hace unos meses, en el escenario de Scaena, estuve orgullosa y tuve el honor y el placer de realizar un fin de curso inolvidable.

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Pocas veces (por no decir ninguna) me veréis sentir orgullo de algo mío (es lo que tiene ser tan perfeccionista, que nunca nada acaba de estar perfecto). Pero después del trabajo realizado en la pantomima del Rey León…no me queda más remedio que estarlo.

Cuando era pequeña imaginaba que era Simba. Mi cuarto eran las tierras del reino y mi cama la roca del rey. Y aun hoy lo siguen siendo. Nunca entendí (y aun sido sin entender) que es lo que me unió tanto a esa película y a sus personajes, pero desde entonces hemos estados juntos. Todo fue más lejos cuando vi el musical del mismo en octubre de 2011. La escenografía, el atrezzo, los movimientos de los actores y las máscaras…Todo me hacía volver a esa infancia en la que todo era posible. La máscara de Simba me hizo sentir esa fuerza que tenía de pequeña al imitar ese personaje. Aunque ya metida en la profesión sabía que nunca podría interpretar ese papel. Hay veces que tienes que admitir que no das el perfil, pero en este caso es que no daba ni el sexo. Pero nunca digas nunca. Todo es posible. En esta vida no hay ninguna certeza salvo la muerte. Y así fue: el sueño si hizo realidad.

Último año en Scaena Victor Ullate Roche. “Haremos La Pantomima de El Rey León para final de curso” – nos dijeron. Final del primer trimestre. En una tutoría que ni siquiera me tocaba a mi porque no era mi profesor de canto. Aun así siempre me ha gustado escucharle. Hay personas que me parecen muy interesantes y te pueden enseñar mucho. Por eso cuando me ofreció la tutoría enseguida dije que si. Y todo pasa por algo. En esa tutoría, antes de irnos de vacaciones de navidad, oiría aquello que convertiría el final de curso en el más feliz que he tenido nunca: “Yanira, quiero que seas Simba”

…a la vuelta de vacaciones de Navidad se hizo el reparto oficial de personajes y en este caso fue mi estimado profesor de interpretación quien me daba la segunda gran noticia. No sólo iba a hacer de Simba (adulto) si no que también interpretaría al padre, a Mufasa. Ese icono, que era mi padre en mi imaginación de niña, iba a ser otro de mis papeles. En ese momento la responsabilidad fue aun mayor. Simba estaba claro como lo iba a afrontar: era yo. La energía, la juventud, las ganas de disfrutar de la vida, la nobleza…todas las características de Simba las tenía yo. Pero cómo iba a hacer a ese padre que era todo potencia, todo calma, todo cabeza sin dejarse llevar por los sentimientos o los impulsos, ese rey justo y bueno que cuidaba del ciclo de la vida.

A pesar de ello no me podía sentir más afortunada y orgullosa de tener el honor y el placer de interpretar esos dos pedazo de personajes.

(Grabación del Sábado  27 de Junio de 2015)