El gran Víctor Ullate

Hoy me toca hablar de Víctor Ullate. Es una entrada obligada porque siempre le veo a la salida del teatro y es un cielo de persona.

Interpreta al cobardica Sir Robin, caballero de la corte de Camelot, y siempre me impresiona verle bailar.´Es verle salir por la torre izquierda del teatro y empezar a reír con su razonable contradicción al rey Arturo. Después en mi escena favorita, “la aldea de la peste”, comparte protagonismo con Fernando Gil.

Hay una cosa que creo importante a la hora de actuar y es que la persona que está encarnando el papel disfrute con lo que hace. Si consigue eso ya tiene ganado al público. Y eso Víctor lo tiene. Esa ilusión y templanza con la que sale a escena transmiten unas ganas de saber más sobre el personaje y encariñarte con él hasta un extremo infinito.

Y de repente, cuando menos te lo esperas, hay un cambio inesprado y ves a un cobarde y tímido Sir Robin convertido en un gran bailarín, cantante y actor explicando al rey Arturo que es imposible hacer un musical en Broadway si no vas de la mano de los judíos en una divertida versión castellanizada de “You won’t succeed on broadway”.

Pero todo tiene que tener un final, y llega ese momento triste pero a la vez esperanzador en el que se reune todo el elenco en las tablas y te transmiten ese ideal de luchar por tus sueños, conseguir tu propio grial teniendo fe en ti mismo y trabajando día a día. Y ves a un agradecido Víctor Ullate que te mira y te guiña el ojo en señal de agradecimiento con una sonrisa de oreja a oreja. Pero eso no acaba ahí porque después a la salida se acerca a ti, te saluda, te da las gracias, te trata con un cariño exponencial y se alegra de verte.

Yo personalmente me alegro de haber tenido el placer de conocerle porque, a pesar de lo que diga la gente sobre Víctor (personas que seguramente no habrán tratado con él y hablan sin conocimiento de causa), es un tío cercano, cariñoso, que te trasmite un afecto increíble, agradecido y desde luego un profesional impecable.

Mucha gente me dice que me tendrían que hacer un pase vip o algo. Pero para qué quiero un pase vip si tengo el cariño (o al menos eso me demuestran) de Toni, Fernando, Jordi, Víctor… Gente que aprecias que te demuestran su agradecimiento y te reciben con los brazos abiertos. Este tipo de gente se merece lo mejor, no porque sean “famosos”, si no por ser buena gente. El “famoseo” se pasa, pero la buena gente es lo que queda en los corazones de los seguidores.

Azí que (como diría Pijuz Magníficuz)…Muchas gracias a todo el elenco de Spamalot, sois increíbles. Y en especial a Víctor Ullate, que para eso la entrada de hoy va dedicada a él.

El Gran Jordi Bosch

 Hay personas que llaman la atención a primera vista por su forma de ser, de hablar, de expresarse…mil cosas. Eso me pasó con Jordi Bosch. El gran Jordi Bosch. El único e inimitable rey Arturo de Spamalot.

Jordi es un actorazo como la copa de un pino y si no me creéis no tenéis más que verle. Cuando se torna oscuro el teatro, la niebla se acerca hacia tu asiento  y empieza a sonar la música ya sabes que están ahí los caballeros. El sonido de unos cocos imitando los cascos de los caballos anuncian la llegada del Rey Arturo junto con su fiel escudero, Patsy.

Esa dignidad con la que sale Jordi en la primera escena, ese saber estar en las tablas y esa voz te sumergen directamente en un mundo medieval en el que todo es felicidad, alegría y juerga.

Jordi Bosch es de ese tipo de actores y, sobre todo de personas, que aprecias por cómo es. Ha puesto su experiencia al servicio de la comedia, con ese toque de nobleza y oficio que engrandece el montaje. Y eso llega hasta el público y consigue engancharlo desde el primer momento.

Me alegro de haber tenido el gran placer y el gran honor de conocerle en persona y de haber tenido la oportunidad de estar con él encima de un escenario (aunque no fuera actuando).

Ayer le volví a saludar a la salida del teatro y me hizo muchísima ilusión que se acordara de mí, me diera las gracias por ir tanto (¡¡¡gracias a ti y al resto del reparto por hacérmelo pasartan bien!!!) y encima preguntarme que cuando volvería. Esta pregunta se agradece bastante en personas como yo, que necesitan saber que no están molestando. Pero es lo bueno o lo malo que tengo yo. Que si una cosa me gusta la sigo haciendo hasta la saciedad.

¡¡Gracias Jordi!! Nos veremos el día 15 Majestad.

¡Gran velada!

Hay días que te levantas y dices: “¡Hoy va a ser un buen día!” Y efectivamente así fue. Llegué a clase y el tiempo pasó volando. De repente me vi en mi casa vistiéndome y maquillándome para ver a mi caballero de reluciente armadura Sir Lancelot. Pero…¿Y si no estuviera? Ese subconsciente que siempre nos hace pensar el lado malo de las cosas apareció cual gota fría en pleno verano. Pero decidí creer en una de las moralejas de la obra en cuestión y buscar el lado bueno de vivir.

Cogí el coche y con la banda sonora a tope partí hacia el Lope de Verga… de Vega, perdón. Cuando estacioné mi vehículo futurista y salí por la puerta del parking hacia la calle me transporté a un mundo medieval lleno de espadas, caballeros, conejos, vacas, fraceses…¡Había llegado a Camelot!

Cuando aterricé en el planeta tierra pude ver subiendo las escaleras del teatro a Joan Gracia (una de las tres patas del Tricicle). Y siguiéndole con la mirada, mis ojos se empotraron en las dos últimas partes del trípode. ¡Era Tricicle al completo! No me lo podía creer. Tantos años siguiéndoles, viéndoles por la tele y por fin les podía dar las gracias por esa magnífica obra y por tantas noches de risas que me han dado. Estuve hablando un momento con Joan y resultó muy agradable. Los tres lo fueron. Así que no me podía quedar sin mi recuerdo:

Copia de IMG_0438

Fue un verdadero placer conocerles en persona y poder intercambiar algunas palabras.

Después cuando entré, esperando en el Hall pude ver a Eric Idle (miembro de los Monty Phyton y creador de Spamalot) y me quedé como un conejillo ante los faros de un coche. Como diría Fernando en su papel de francés, me quedé a-no-na-da-DA. Pero llegó el momento de entrar y mis nervios estaban a flor de piel. Otra vez ese pepito grillo malvado me recordaba la posibilidad de que Fernando no estuviera. Pero no fue así. Cuando salió por aquella torre derecha del escenario la expresión de mi cara cambió radicalmente. Pasé de la risa nerviosa y un ictus de preocupación a una sonrisa de oreja a oreja. Por fin podía disfrutar al 100% de la obra. La verdad es que ayer estuvieron todos estupendos. Unas ganas, un ímpetu y una euforia de las tres disciplinas (interpretación, baile y canto) por parte del todo el reparto se transmitió hacia el público, al que también tengo que destacar. Hay días que el público viene a divertirse y acompaña a la obra y eso se nota e incluso creo que se llega a agradecer por parte de los actores.

Al finalizar la obra (ese momento que tanto detesto, porque cada vez se me pasa más rápido, pero a la vez tanto me gusta porque es el momento en el que con la mirada transmites y te transmiten  gratitud, euforia y cariño recíprocamente) subió al escenario Tricicle y Eric Idle y fue un subidón de felicidad escuchar sus halagos al público madrileño, a la compañía y algún que otro chiste es un perfecto inglés.

A la salida el siempre paciente y agradable Fernando Gil se acercó y pude hablar con él un poquillo. Iba tan guapo (aún más) que me vi incapaz de no perdirle una foto:

Copia (2) de IMG_0441

Solo puedo decir GRACIAS por esta magnífica velada que quedará grabada, como todos los momentos felices de mi vida, en mi retina y en mi corazón. ¡GRACIAS Tricicle, GRACIAS Jordi Bosch, GRACIAS Eric Idle y, por supuesto, GRACIAS Fernando!

El grial hemos encontrado y al plebeyo recompensado, gracias a Eric Idle…el grial hemos encontrado, ¡por fin!

Lo que pasa en Camelot no sale de Camelot

Pero lo que a mí me pasa sale en este blog. ¿Cómo arreglamos esto? Vale, ya lo tengo. Sólo contaré lo que pasó fuera de Camelot que es lo que realmente interesa. Lo de dentro también es interesante pero para saberlo deberéis ( y lo digo como obligación) ver la obra.

El pasado miércoles volví a ver el musical. No me cansaré nunca. Ojalá sacaran el Dvd para poderlo ver las veces que yo quisiera. Ese día no estuvo Jordi Bosch. En su lugar estuvo Josep María Gimeno, quien normalmente hace de la madre de Galahad y de Sir Bedevere entre otros. La verdad es que me sorprendió bastante comprobar la voz tan pareja que tienen los dos actores que interpretan al rey Arturo, así que el bajón fue menos. He de decir que lo hizo bastante bien. Pero Fernando si estaba allí. Salió de la torre derecha del castillo a los pocos minutos de empezar el show, con lo que ya me quedé tranquila. Es como si vas a Buenafuente y no está Berto, pues claro…mola pero no es lo mismo.

A la salida me fui a hacerles una visitilla y a ver a Fernando (claro). Y por fin conocí a Víctor Ullate, quien me dio las gracias desde el escenario y luego a la salida por haberme levantado a aplaudir.

Aquí tengo que hacer una mínima reflexión. Yo me suelo levantar a aplaudir siempre. Tengo esa costumbre de plató. Me parece una muestra de respeto hacia el invitado o, en este caso, hacia los actores de la obra. Pero también se puede pensar que en un teatro (un sitio más pudoroso, por así decirlo) no es apropiado. Pero qué queréis que os diga, yo tengo esa costumbre y para mí es demostrar que me ha gustado su trabajo, que lo ha hecho muy bien y es un reconocimiento.

Pero volviendo a Víctor, he de decir que me sorpredió para bien, para muy bien. Es un hombre muy agradable, atento y por supuesto no hace falta decir que baila que te cagas (hablando mal y pronto). Así que Víctor, gracias a tí por atenderme y por hacerlo tan bien.

Copia de IMG_0201

Por otro lado estuve un ratito hablando con Fernando, que me firmó una autógrafo y que no voy a decir lo bien que lo hizo porque ya sabéis que es mi favorito y que lo hace fenomenalmente bien. Me encanta el momento en el que sale a saludar él solo y la gente se lo come con ovaciones, aplausos y silbidos.

De vuelta a Camelot

Quiero volver a comer Spam (nota metal: para quien no sepa lo que es, buscad en wikipedia). Y como hay tanto Spam en Camelot…

El otro día fui con un amigo a apoyar la candidatura de Madrid para los JJ.OO en 2016. Desde luego no sé si nos los darán, pero por falta de ganas y apoyo que no sea. La gente se volcó con este apoyo (incluso pudimos ver por allí a Gallardón bailando, cantando y levantando su cartel azul) y fue impresionante ver coma la Gran vía, la Cibeles y sus proximidades se inundaban con los colores del logo de la candidatura. Sólo por eso nos la tendrían que conceder, pero habrá que esperar al viernes a ver que pasa. Pero que nos quiten lo bailao. Pudimos gritar, cantar y bailar al ritmo de un pulpo. No me digáis como pero así fue.

Después nos dirigimos hacía Gran Vía para tomar algo, (si, efectivamente, no nos quedamos a ver a Bisbal. Es muy buen tío, pero no apetecía estar con una masa de gente histérica. Demasiado agobio).  

Total, que como íbamos a Gran Vía, y pasamos por El Teatro Lope de Vega (casualidades de la vida) ya dimos una vuelta al edificio y vimos salir a los actores y bailarines de Spamalot. Y por fin pude conocer al gran Sir Lancelot (Fernando Gil), la revelación, junto con Jordi Bosch, del espetáculo.

Copia (2) de IMG_0193

Pude hablar con el un ratito (muy simpático y  un encanto de persona) y aproveché para decirle que volvería a ver la obra el miércoles.  Si, efectivamente, mañana vuelvo a Camelot con el Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda…y con la gran dama del lago por supuesto (es que esta chica tiene unos cambios de humor…es mejor mencionarla).

Música, interpretación, buena gente y humor… mi apoteosis de la felicidad. Todo eso combinado puede ser una bomba nuclear. Espero no petar mañana en el teatro…

El sueño imposible

Monologueando (1)

“Soñar lo imposible soñar,
vencer al invicto rival,
sufrir el dolor insufrible,
morir por un noble ideal.

Saber, enmendar el error.
Amar, con pureza y bondad.
Querer, en un sueño imposible,
con fe, una estrella alcanzar.

Ese es mi afán,
y lo he de lograr,
no importa el esfuerzo,
no importa el lugar,
saldré a combatir y mi lema será
defender al Terrat aunque deba
el infierno pisar.

Porque sé que si logro ser fiel
a tan noble ideal,
dormirá, mi alma en paz al llegar
el instante final.

Y será este mundo mejor
porque yo, sin rendirme jamás,
busqué, en mi sueño imposible
poder una estrella alcanzar.”

“El sueño imposible” es una cación del musical “El Hombre de la Mancha” que realizaron José Sacristán y Paloma San Basilio (dos grandes a los que admiro mucho) hace ya unos cuando años en el Teatro Lope de Vega en Madrid. Un gran musical que recomiendo que veáis si os gusta el género y sobre todo las andaduras de Hidalgo de la Mancha.

Siempre la tengo en la recámara. Es una de las canciones que me gusta ponerme para reflexionar y darme ánimos para seguir adelante. Porque, como bien dice, la canción, no importa lo que pase, lo que pueda costar conseguir algo, sólo si te esfuerzas y tienes fe en ello conseguirás lo que te propongas.

Así que cuando estéis agotados de exámenes, trabajo, etc, pensad en esta canción. Un vez más os deseos un buen comienzo de curso/curro a todos.

La Nave del Misterio 3

 

Sin-título-1

 

El otro día viendo Scary Movie 2 descubrí otro enigma de la naturaleza amigos-compñeros de la nave del misterio.

 – ¿Vamos a por ello Carmen?

– ¡¡Qué no me llames Carmen!!

-Vale Carmen.

Estaba viendo esa película como os decía y en una de las escenas aparece esta mujer sonriente. Le di al pause y me quedé observándola un buen rato. ¡¡Era Silvia Abril!!

Sabía que Silvia estaba haciendo algo, era imposible que no saliera tan amenudo en Buenafuente sin estar haciendo algo.