Muertos de Hambre

Hoy os traigo un vídeo que habla por si sólo:

La verdad es que cada vez que oigo a una persona devaluar la profesión a la que me quiero dedicar o cualquiera de las artes se me hace un nudo en el estómago. No es que no tengan ni idea de cómo funciona este mundo, es peor: no quieren entenderlo. Cuando estudiar una carrera, tienes un camino a seguir que más o menos, si lo haces bien, conseguirás un trabajo estable. Sigues unos pasos y al terminar la carrera o al año de acabar la facultad ya tienes tu puesto fijo.

En este mundillo (voy a hablar del teatro que lo conozco mejor que el resto de profesiones artísticas) un puesto fijo no existe. Con suerte puedes tener un trabajo fijo unos 9 meses. Otros duran una semanas, tres días, algunos meses…y mientras tienes que sobrevivir. Y encima la gente es capaz de despreciar esas profesiones.

La cantidad de horas que se le echan, los problemas físicos y psicológicos que acarrean, la ilusión que se destruye o crece cada día…comparémoslo con un funcionario (con todo el respeto a los funcionario, pero quiero decir): llega a su puesto de trabajo, trabaja 8 horas, con un descanso para comer y vuelta a casa. Un artista madruga para ensayar, está todo el día encerrado preparando personajes, canciones, bailando, tiene función y cuando vuelve a casa tiene el trabajo extra de estirar para poder estar al 100% al día siguiente, de cargar con el problema de si le ha salido bien o mal la función, de pensar que no vale para esto, de tener una frustración tras otra…Y la gente es capaz de despreciar estas profesiones. 

Nadie se imagina lo duro que es, ya no físico, si no mentalmente una profesión así. Yo todavía no he llegado a experimentar lo duro que es y algo voy entendiendo. Pero desde luego que nadie diga que estaríamos mejor o igual sin artes.

Sólo diré una cosa: He tenido muchos problemas (como todo el mundo) tanto de salud como anímicos y las únicas personas (sobre todo una) que han sido capaces de curarme, de hacerme salir del pozo más profundo, de ser el apoyo que necesito, de darme cuenta que merece la pena seguir, de ser la fuerza que me hace seguir esforzándome día a día por conseguir dedicarme a esta profesión tan bonita como dura, de sacarme una sonrisa, de hacerme feliz SON UNOS ARTISTAS. Unos muertos de hambre, según algunos…

Lo estamos perdiendo

Hay dos cosas que estamos perdiendo en la sociedad actual:

La primera son los modales y el respeto. La gente ya no educa como se educaba antes. Ahora por miedo a pegar a los niños o a tocarles (porque, al loro, te pueden denunciar por malos tratos) los padres (no todos, eh) dejan a los niños a su libre albedrío sin preocuparse si están molestando a la gente o si sus hijos son unos maleducados. Esto de que con Franco se vivía mejor…lo tomamos a broma pero al menos había un respeto y unos valores. Es broma eh, no hay que volver nunca a la época de la dictadura, pero ya entendéis a lo que me refiero. Lo digo por dos experiencias que he tenido recientemente: La primera fue en un restaurante japonés en Barcelona. Estaba comiendo tranquilamente y una familia que estaba en frente nuestra tenía a los niños chillando y corriendo en patines por el restaurante. ¡Ole tú, si señor!  Y la otra ha sido hoy mismo, cuando iba paseando con la bici para seguir fortaleciendo la rodilla y de repente recibo un balonazo de unos niños que me han hecho perder el equilibro y caerme. No sólo no han pedido disculpas sino que además se han reído de mi…Por suerte no me he hecho nada, pero me parece ya el colmo y el reflejo de cómo está la sociedad hoy en día. Ande vamos a llegar…

Y la segunda son los imanes con forma de hortaliza que poníamos en la nevera…Andandarán?