Esta juventud…

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Hoy vengo a comentaros algo que siempre me ha hecho gracia. Podemos decir que hasta vengo a denunciar un hecho que siempre ha sido polémico: la educación de la juventud “de hoy en día”. Os pongo en contexto partiendo de la siguiente premisa: Siempre he respetado y respetaré a la gente mayor. Me parece gente entrañable que siempre hay que ayudar.

Ayer, día 17 de Enero, fui al teatro muy contenta de ver a tres de mis profes sobre el escenario. El musical que fui a ver (¿algún día iré a ver una obra de texto?) era “La Viuda Alegre”. Opereta que os recomendaría si no fuera por el pequeño imprevisto de que ya han terminado. Ayer era la última función. Pero irán a Pamplona. Ahí lo dejo…
Total…hasta aquí todo correcto. Me sorprendió ver que el teatro estaba lleno de gente mayor pero también me hizo gracia ver a gente de esa franja de edad disfrutando de un musical. Cuando comenzó el musical y la orquesta tocaba sus primeras notas de afinación, la gente seguía hablando, ya habiendo dado el aviso de que la función iba a comenzar. Después de eso estuve 12 minutos sin enterarme de nada porque todo el mundo se puso de acuerdo para toser de una forma escandalosa. No pasa nada, a mi también me han dado ataques de tos viendo algún musical. Eso sí, yo intentaba taparme la boca con todo lo que tuviera a mano para no hacer tanto ruido y no molestar a los actores porque ya no sabía donde meterme…pero en fin, no pasa nada. Como ya he dicho, a todos nos puede dar un ataque de tos.

Lo siguiente fue una tertulia sobre lo que iba sucediendo en las distintas escenas en un tono de voz…digamos no correcto para una función de teatro. No pasa nada, la gente mayor suele hacer estas cosas. Les entra el síndrome del comentarista y optan por no hacer ni caso a lo que están viendo y comentar todo aquello que se les pasa por la cabeza. Yo estoy acostumbrada, mi abuela hace igual. El día que consiga ver, ya no una película, si no un capítulo de “los simpson” en silencio con ella sabré que habré muerto y estaré en el cielo.

A continuación, y pensando, ingenua de mi, que ya podría disfrutar de la función a gusto, aconteció uno de los momentos claves de la tarde/noche: El escupitajo. Sí, amigos…una señora, tan tranquila ella, decidió que, después de pelearse con el envoltorio de un caramelo haciendo el pertinaz ruido (obvio, esto no podía faltar), decidió, que en un momento de texto en el que no habría música que tapara el ruido, escupir. Se le habría quedado un cachito del envoltorio del caramelo y decidió escupirlo con toda la potencia que sus pulmones le pudieron aportar sin hacer que la dentadura postiza saliera detrás (dato importante: no sé si la señora tenía dentadura). Después de eso pude disfrutar por fin de las grandes voces y bailes de la representación.

Al acabar la función me dispuse a ir al lavabo en el cual había un poquito de cola. Cuando sólo quedaba una persona delante mío aparece otra señor de avanzada edad por la puerta (supongo que saltándose la inmensa cola que había detrás de mí). Y con la frase “¿están todos ocupados?” fue a revisar uno por uno los lavabos. Cuando acabó se colocó con todo el morro delante mío. No pasa nada, no me importó que esperara ahí si luego era consecuente con el orden de la cola…¡Pues evidentemente no! Con todo el morro se coló.

A ver…señoras de avanzada edad que se quejan de “cómo está la juventud hoy en día”… la juventud de hoy en día suele ser mucho más respetuosa de lo que son ustedes. Suele tener más educación de la que tienen ustedes. Evidentemente hay de todo en la viña del señor. La mala educación, el descaro, la falta de respeto y demás no son cosas de la edad. Son características intrínsecas a la persona. Así que dejen de meterse con la juventud de hoy en día y den ejemplo.

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¡Yanivisióóóón! (Parte 3)

Hoy venidos con una entrada digna de Berto Romero. Una de esas cosas que todo el mundo ve, pero que nadie es consciente hasta que te lo dicen.

El caso es que el pasado día 28 de febrero, para celebrar el fin de mes me lesioné la rodilla. Tranquilos, estoy bien, una luxación de rodilla más para la lista de lesiones. Pero teniendo que reposar pues no hay mucho más que hacer, o te pones a leer o te poner a ver pelis. Mi segunda opción ha predominado claramente (aunque también haya leído eh). Y al principio no sabes qué ver, todo te aburre. Y pasas a la opción B: hacerte ciclos de cine. En mi caso suele ser ciclos por actores, porque en teatro y en cine tengo la manía (o no) de ver obras o películas dependiendo de los actores que salgan en ellas.

El caso (que me enrollo mucho) es que estos días ha tocado ciclo de Russell Crowe. Si ese que hacía de Gladiador y con el que todas (y digo todas) hemos babeado (y quien diga que no, miente). Pero lo que tienen los buenos actores es que no paran de hacer cosas y en este caso un gran número de personajes bastante dispares y muy bien construidos y llevados a la pantalla.

Pero después de ver algunas películas suyas yo me pregunto una cosa: ¿Le tienen manía los directores? No ha habido una película en la que no le haya visto sangrar por la cara y a las pruebas me remito:

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Rápida y mortal   (1995)                   Una mente Maravillosa (2001)

 

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Gladiator (2000)                                        Robin Hood (2010)

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El hombre de los puños de hierro (2012)

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Los Miserables (2012)

Desde aquí quiero hacer un llamamiento a todos los directores pasados y futuros que trabajen con este hombre.  Amo a ver cómo os explico esto… este hombre ya es lo suficientemente gran actor y lo suficientemente atractivo como para tenerlo siempre manchado de sangre. Y en el caso de que no haya más remedio…hay más zonas por donde se puede sangrar, no sólo la cabeza.

Hasta aquí la entrada de hoy. Cómo habréis podido observar mi aburrimiento ya llega hasta límites insospechado, si no no me habría fijado en estas cosas.