Orgullo, honor y placer (parte 2)

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Los ensayos fueron sucediendo como los días. Rápidos y fugaces. Pero disfrutaba cada hora, cada minuto, cada segundo. Saboreaba cada frase y cada gesto de ambos personajes. Tenía dos bombones que se derretirían en poco tiempo. Así que había que intentar saborearlos poco a poco para que su sabor no se desvaneciera rápidamente.

Pero faltaba algo. No terminaba de disfrutar a ese padre porque no me terminaba de salir. Simba era fácil. La forma de ser que tengo y mi energía le iban mucho al personaje. Pero Mufasa que no es tan pasional ni visceral no acababa de salirme. Pero como siempre Humberto (mi porfe de interpretación) siempre estaba ahí para abrirnos los ojos cuando ya estábamos bloqueados. Y bastó una tutoría para tener claro cómo iba a afrontar ese reto.

Al final llegó el gran día: el estreno. tantas horas de trabajo que al final se vieron reflejadas en una hora que pasó como una estrella fugaz. Pero que mereció la pena. Es algo que siempre se me quedará dentro. Ojalá pudiéramos repetirlo. Y si lo hiciéramos volvería a contar con cada uno de mis compañeros porque entre todos conseguimos crear algo muy bonito. Tanto que hoy en día sigo viendo y emocionándome.

(Grabación del Domingo 28 de Junio de 2015)

He podido ver el resultado mil veces y cada vez me fijo en distintas cosas. Me parece increíble lo bonito que quedó y sin escenografía ni atrezzo que nos ayudaran. Solo nuestro cuerpo y nuestra voz, y nuestro deseo de que saliera un trabajo. Porque en el fondo todos queríamos lograr un buen resultado para todos aquellos que vinieron a vernos.

No puedo dejar de destacar el trabajo de mis compañeros porque era un trabajo de grupo. Siempre lo diré. No hubiera quedado tan especial  sin el trabajazo y la energía de mis compañeros de 1º de modulo. Mi Mufasa no hubiera quedado igual sin el trabajo de mi compañera Sara Vega. Tuve un hijo inmejorable. Creo que una de las escenas más bonitas empieza cuando Mufasa va a rescatar a Simba y Nala al cementerio de elefantes y acaba explicándole a su hijo que nunca estará solo con la cancion “Están en ti”. No pudimos tener a un Zazú mejor: el movimiento de alas de Adriana Merlo era inmejorable. Cada vez que lo veo alucino más. Hakuna Matata no podía tener mejor significado con Gema y Mary haciendo de Timón y Pumba respectivamente. La complicidad con Rafiki (Marta Mateos) hiceron únicas las escenas de “El vive en ti” (en los que no pude evitar llorar de la emoción los dos días) y la canción de “El Ciclo Sin Fin”.

Un Scar (Roberto “Track” Siles) que me dio mucho en escena. Porque ¿cómo haces para odiar a una persona que te cae bien? Con escucha. Y cuando mi compañero hablaba veía al mismísimo Scar de dibujos, ese que tanto odiaba de pequeña. Cuando hacía de Simba veía a Scar y cuando hacía de Mufasa veía a ese compañero con el que tenía muchas discusiones en las que me sacaba de quicio pero en el fondo apreciaba porque hacían crecer la pantomima. Vamos como dos hermanos. Como los dos hermanos que estábamos representando.

Una Nala (Laura Carralero) que gracias a todo lo vivido y las muchas horas que pasamos en la escuela compartiendo año de promoción dieron el resultado que cabe esperar de dos compañeras que se conocen bien. Creo que en el fondo las escenas de Simba y Nala quedaron bonitas porque nos conocíamos demasiado. Hay veces que tienes química con una persona en escena y a pesar de todo lo que pueda pasar fuera, el resultado en el escenario sale como debe salir.

Sólo me queda agradecer como siempre a esas personas que depositaron su confianza en mi para hacer estos dos personajes. Fue un orgullo de reparto (todos mis compañeros y profesores que también hicieron un trabajo increíble desde la dirección artística, vocal y coreográfica) y honor poder interpretar a Simba y Mufasa y un placer sentir cómo el público reía, se emocionaba, lloraba y salía fascinado de este gran trabajo.

Habrá fallos y todo es mejorable. Sin embargo he de admitir que de este trabajo me siento muy orgullosa.

“Simba, mira las estrellas. Los grandes reyes del pasado nos vigilan desde esas estrellas. Y cuando te sientas solo recuerda que esos reyes estarán ahí para guiarte…y yo tambien.”

 

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Orgullo, honor y placer (parte 1)

Si buscamos en el diccionario estas tres palabras (buscadlas anda, no me hagáis hacer un corta-pega) sólo la primera tiene connotaciones negativas. Pero cuando se siente hacia otras personas, ¿se considera como tal?

No me oiréis mencionar mucho la palabra orgullo. Sólo la suelo utilizar para referirme a una persona. Una persona que tengo el honor de llamar amigo. Una persona que es un placer ver encima de un escenario. Un persona que tengo el honor de tener en mi vida y que es un placer compartir el tiempo con él. Como dirían en Catalunya..”no cal que digui qui es, oi” (no hace falta que diga quien es).

Pero hoy soy capaz de decir que hace unos meses, en el escenario de Scaena, estuve orgullosa y tuve el honor y el placer de realizar un fin de curso inolvidable.

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Pocas veces (por no decir ninguna) me veréis sentir orgullo de algo mío (es lo que tiene ser tan perfeccionista, que nunca nada acaba de estar perfecto). Pero después del trabajo realizado en la pantomima del Rey León…no me queda más remedio que estarlo.

Cuando era pequeña imaginaba que era Simba. Mi cuarto eran las tierras del reino y mi cama la roca del rey. Y aun hoy lo siguen siendo. Nunca entendí (y aun sido sin entender) que es lo que me unió tanto a esa película y a sus personajes, pero desde entonces hemos estados juntos. Todo fue más lejos cuando vi el musical del mismo en octubre de 2011. La escenografía, el atrezzo, los movimientos de los actores y las máscaras…Todo me hacía volver a esa infancia en la que todo era posible. La máscara de Simba me hizo sentir esa fuerza que tenía de pequeña al imitar ese personaje. Aunque ya metida en la profesión sabía que nunca podría interpretar ese papel. Hay veces que tienes que admitir que no das el perfil, pero en este caso es que no daba ni el sexo. Pero nunca digas nunca. Todo es posible. En esta vida no hay ninguna certeza salvo la muerte. Y así fue: el sueño si hizo realidad.

Último año en Scaena Victor Ullate Roche. “Haremos La Pantomima de El Rey León para final de curso” – nos dijeron. Final del primer trimestre. En una tutoría que ni siquiera me tocaba a mi porque no era mi profesor de canto. Aun así siempre me ha gustado escucharle. Hay personas que me parecen muy interesantes y te pueden enseñar mucho. Por eso cuando me ofreció la tutoría enseguida dije que si. Y todo pasa por algo. En esa tutoría, antes de irnos de vacaciones de navidad, oiría aquello que convertiría el final de curso en el más feliz que he tenido nunca: “Yanira, quiero que seas Simba”

…a la vuelta de vacaciones de Navidad se hizo el reparto oficial de personajes y en este caso fue mi estimado profesor de interpretación quien me daba la segunda gran noticia. No sólo iba a hacer de Simba (adulto) si no que también interpretaría al padre, a Mufasa. Ese icono, que era mi padre en mi imaginación de niña, iba a ser otro de mis papeles. En ese momento la responsabilidad fue aun mayor. Simba estaba claro como lo iba a afrontar: era yo. La energía, la juventud, las ganas de disfrutar de la vida, la nobleza…todas las características de Simba las tenía yo. Pero cómo iba a hacer a ese padre que era todo potencia, todo calma, todo cabeza sin dejarse llevar por los sentimientos o los impulsos, ese rey justo y bueno que cuidaba del ciclo de la vida.

A pesar de ello no me podía sentir más afortunada y orgullosa de tener el honor y el placer de interpretar esos dos pedazo de personajes.

(Grabación del Sábado  27 de Junio de 2015)

¿No sé hacer otra cosa?

ecm_poster_webHoy me he vuelto a ver el documental que realizó Andreu Buenafuente titulado “el culo del mundo”. Muchas veces había oído a Andreu decir la frase de “yo me dedico a esto porque no sé hacer otra cosa”, y siempre la he puesto en duda. A lo mejor yo le tengo muy idealizado pero estoy segura que sería capaz de hacer más cosas. Pero pensando en ello (es lo que tiene el verano, hay muuuuucho tiempo, quizás demasiado, para reflexionar) creo que estoy entendiendo a qué se refiere.

Desde pequeña siempre me ha gustado el teatro y la televisión. Pero como dije en la entrada anterior fue el que hoy es mi mejor amigo quien me hizo abrir los ojos y querer dedicarme profesionalmente a ello. El resto de semillas las fueron plantando Andreu Buenafuente y su equipo. Con ellos descubrí la verdadera comedia y el arte de la improvisación. Un arte al que aun tengo pavor pero que por lo experimentado con el último musical que hicimos parece que no se me da tan mal, aunque tengo que aclarar una cosa: no se me da tan mal improvisar cuando hay una estructura. A día de hoy, me plantas en un escenario a improvisar y encima comedia y seguramente entraría en un bloqueo importante.

Pero gracias a ellos también me empecé a interesar por la comedia. Si no habéis visto el documental, echadle un vistazo. Hablan mucho, sobre todo Andreu, de lo que se siente cuando te subes a un escenario o estás en un plató y consigues provocar la risa a una, 50, 200… personas. AL contrario que otros dones este no te da una sensación de poder. En mi caso es una sensación de agradecimiento impresionante. Saber que gracias a mi trabajo o lo que he hecho encima de un escenario la gente por un momento se ha sentido feliz o ha sido capaz de olvidar sus problemas…no hay palabras. Es el lujo de poder actuar.

Como decía ahora entiendo muchas de las cosas de las que siempre han hablado Andreu, Berto, Silvia…Y creo que con el personaje que interpreté para este final de curso las he sentido. Improvisación, creerme un personaje que era difícil para mi por su total oposición conmigo, causar la risa…Ha sido una sensación indescriptible y no sé si algún día podré explicar con palabras como me siento, pero si volviera a nacer elegiría el mismo camino que estoy siguiendo ahora: El teatro. Porque, como dice Buenafuente, no sé hacer otra cosa.

SuperLover – Brooklyn (Scaena 2014)

Esto si es vivir . Brooklyn (Scaena 2014)

Love Fell like rain – Brooklyn (Scaena 2014)

 

No sé si podrás oirme…

Otro título de Disney que conmovió al país: El jorobado de Notre Dame. Una tierna historia en la que los prejuicios y el qué pensarán parecen estar por encima de la moral y la ética y pasar incluso por encima de la religión, pero en la que, una vez más, vence aquello de que la belleza está en el interior.

Hasta pronto, “Momentos de cine”

Una fecha que siempre había tenido en mente pero que nunca había querido que llegara. El final de la carrera significa muchas cosas, algunas positivas y otras negativas. Las positivas: por fin voy a poder formarme en lo que realmente me gusta, que es el teatro. Y cuando lo haces especializándote en teatro musical ya te inunda la felicidad. Parece que los objetivos que un día escribiste en una lista se fueran cumpliendo. Con esfuerzo y trabajo, sin duda. Pero al final se puede conseguir todo. Sí, en septiembre empezaré a estudiar arte dramático. Aun no me lo creo.

Otra cosa positiva es que por fin se acabó ir a ese edificio donde han pasado 5 años de tu ida puteándote algunos (erróneamente llamados) profesionales del medio. No todos, también hay que decirlo. De hecho creo que la mayoría son grandes profesores que han conseguido hacerme pensar, aprender y que creciera mi interés por algunos temas de los que creía que sabía algo. Y eso es algo que tengo que agradecer. Así que desde aquí gracias a todos esos profesores de mi facultad que han hecho que me despertara con el siguiente pensamiento: ¡Qué guay hoy tengo clase de … con … ! Eso quiere decir que habéis hecho muy bien vuestro trabajo, y no sólo eso sino que habéis conseguido llegar más allá. ¡Gracias!

Pero también despedirse de la carrera significan muchas cosas negativas. La primera y la más importante es la gente que dejo atrás (aunque espero que nunca sea así). Gente a la que he conocido en estos 5 años y con lo que me he llevado mejor o peor, he tenido más o menos relación. Pero todos me han aportado algo, me han hecho aprender y crecer como persona. Así que a vosotros también, GRACIAS.

Y esto me lleva a la siguiente cuestión: suelen decir que de la práctica es de donde se adquiere el verdadero conocimiento, y es verdad. Y creo que donde más he aprendido es en el programa radiofónico “Momentos de cine” gracias Lander Arteaga. Como se suele decir, muchas veces las cosas pasan por estar en el lugar y momento adecuados. Y así fue. Tuve la suerte de coincidir en asignatura y en grupo con una persona que me abrió los ojos en el mundo radiofónico y se juntó su gran don para la palabra con mi ingenua predisposición a todo sin pensarme las cosas; de ahí resultó “Momentos de Cine”. Un programa que me ha enseñado muchas cosas (y las que me quedan por aprender). Por eso me duele que a finales de junio hiciéramos nuestro último programa (aunque con la esperanza de que algunas de las discípulas coja el timón de este gran barco y  lo vuelva a poner a flote).

Pero bueno, no vamos a ponernos tristes. Nunca se sabe lo que puede pasar. Y yo tengo que agradecer a este programa y a su conductor lo bien que me lo he pasado y todo lo que he aprendido tanto de cine como de radio. Así que, sin más, aquí os dejo nuestra última foto de equipo (con la ausencia de María Bitria y Silvia Cabrero, de las que no nos pudimos despedir como dios manda) y nuestro último programa. Ha sido un placer ser Locutora en “Momentos de Cine”, algo más que un dato para el currículum. ¡Hasta pronto MDC!

http://www.ivoox.com/momentos-cine-temporada-2-fin_md_1317789_1.mp3″